Historia
Orígenes y Construcción del Santuario Primitivo
La Cripta Apostólica constituye el corazón espiritual y arqueológico de la Catedral de Santiago, construida sobre un antiguo mausoleo romano del siglo I que originalmente perteneció a Atia Moeta y su nieta Viria Moeta, según una inscripción conservada hasta 1601. Cuando los discípulos Atanasio y Teodoro trajeron el cuerpo del Apóstol a la Gallaecia romana, reutilizaron esta construcción funeraria de dos plantas: la inferior como cámara abovedada sepulcral y la superior como oratorio de acceso.
Las excavaciones arqueológicas han revelado las sucesivas transformaciones del espacio: pavimentos de mosaico con motivos florales del año 200, pasillos para facilitar el culto a las reliquias, y las modificaciones realizadas durante la construcción de la basílica de Alfonso II en el siglo IX. El arzobispo Gelmírez construyó la capilla mayor románica y dispuso su baldaquino, aunque tuvo que allanar el terreno demoliendo la parte superior del mausoleo romano.
El Redescubrimiento de López Ferreiro
Tras siglos de ocultación por temor al pirata Drake en 1589, el canónigo López Ferreiro redescubrió las reliquias apostólicas en 1879, evento que supuso un gran resurgir del culto jacobeo y las peregrinaciones. Las reformas barrocas del siglo XVII habían rebajado el nivel del suelo y eliminado por completo los restos de la construcción romana, perdiendo cualquier contacto visual con el sepulcro original que aún era posible contemplar en época románica.
López Ferreiro se inspiró en los primeros momentos del cristianismo para diseñar el acceso actual: dos escalerillas laterales desde la girola conducen a una antecámara que distribuye hacia los pasillos laterales y el central, creando un recorrido procesional que culmina ante la urna relicario.
La Urna de Plata y su Simbolismo
Las reliquias se custodian en una caja de madera de cedro forrada de terciopelo rojo, compartimentada para Santiago, Atanasio y Teodoro, de quienes se conservan aproximadamente noventa huesos y fragmentos de cada uno. Esta caja se encierra en una magnífica urna de plata con forma de sarcófago a dos aguas, decorada con veneras y un crismón central, obra del orfebre Ricardo Martínez.
El frente de la urna reproduce el diseño del desaparecido altar románico de Gelmírez según el dibujo de Vega y Verdugo del siglo XVII, mostrando un Cristo bendiciendo en mandorla rodeado del apostolado entre columnas y arcos trilobulados. Sobre el sarcófago pende una estrella de plata que evoca el milagro que guió al abad Pelagio al hallazgo del mausoleo en el siglo IX.
El Sancta Sanctorum Jacobeo
El altar de inspiración paleocristiana, realizado en mármol blanco, presenta en su frente dos pavos reales bebiendo de la copa de la inmortalidad, símbolo de la vida eterna que alcanzarán los peregrinos que ganen el jubileo. Este sancta sanctorum permite la celebración de misas en el lugar más sagrado del templo, donde la tradición sitúa el sepulcro original del Apóstol Santiago, verdadera razón de ser de las peregrinaciones y de la propia ciudad de Compostela.