Torre de la Carraca - Catedral de Santiago
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Torre de la Carraca

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Historia

Orígenes y Construcción Medieval

La Torre de la Carraca constituye uno de los elementos arquitectónicos más fascinantes del conjunto catedralicio compostelano, siendo testimonio vivo de la evolución constructiva que experimentó la fachada del Obradoiro a lo largo de los siglos. Originalmente, esta torre conservaba su estructura de cubo medieval románico, contrastando notablemente con las renovaciones barrocas que ya había experimentado su torre gemela de las Campanas durante el último tercio del siglo XVII bajo la dirección de Peña de Toro.

El primer cuerpo de la torre mantiene elementos claramente románicos que pueden apreciarse desde las cubiertas catedralicias: arcos ciegos de medio punto decorados con taqueado y capiteles de ornamentación vegetal, elementos característicos de la fábrica románica del templo. Esta base medieval, aunque perfectamente integrada en el conjunto, pasa prácticamente desapercibida para el visitante casual debido a la magistral intervención barroca posterior.

La Gran Transformación Barroca del Siglo XVIII

La transformación definitiva de la Torre de la Carraca llegó de la mano de Fernando de Casas en el siglo XVIII, quien materializó el proyecto largamente acariciado por Vega y Verdugo de igualar ambas torres en altura. Entre 1749 y 1751, Casas dirigió una intervención que supuso la apoteosis del barroco compostelano, inspirándose incluso en las arquitecturas efímeras festivas de la época.

El maestro añadió un falso estribo similar al que Ginés Martínez había construido bajo la Torre de las Campanas, mientras que las pilastras acentúan la verticalidad dirigiendo la mirada hacia los nuevos cuerpos superiores. El resultado es una torre perfectamente armonizada con su gemela, presentando un escalonamiento en altura de los cuerpos, separados por balaustradas y pináculos que establecen una sintonía perfecta con la Torre del Reloj de Domingo de Andrade.

El Misterioso Dispositivo de la Carraca

Lo que verdaderamente distingue a esta torre de su gemela es el elemento que le otorga su nombre: la carraca. En su parte superior alberga un dispositivo en forma de aspa fabricado en madera y metal, cuyas tablillas producen un sonido seco y melancólico al ser golpeadas mediante el giro de una manivela. Este singular mecanismo tenía una función litúrgica muy específica y solemne.

El "fúnebre" sonido de la carraca resonaba durante la solemnidad del Viernes Santo, cuando se conmemora la Pasión de Cristo, sustituyendo el alegre repique de las campanas tradicionales por este lamento sonoro que evocaba el dolor y la tristeza de la crucifixión. Esta tradición vincula directamente el elemento arquitectónico con la espiritualidad jacobea y los rituales de la Semana Santa compostelana.

La Torre en la Actualidad

Gracias a una reciente restauración, los visitantes actuales pueden contemplar la Torre de la Carraca en todo su esplendor barroco y, ocasionalmente, escuchar el característico sonido que le da nombre tras la reposición del elemento principal. La torre se erige como testimonio de la continuidad histórica compostelana, donde el sustrato medieval románico se integra armoniosamente con las expresiones barrocas más exuberantes, creando ese conjunto único que convierte la Plaza del Obradoiro en uno de los espacios urbanos más extraordinarios de Europa.

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