Sumérgete en la historia de la Capilla de San Fernando, una joya del siglo XVI que alberga el preciado Tesoro de la Catedral. Admira sus bóvedas estrelladas, pinturas murales de 1536 y descubre piezas únicas como la custodia procesional de Antonio de Arfe y el cáliz de oro del siglo XIX. Un espacio que fue capilla de reliquias y hoy deslumbra a visitantes con su excepcional colección de orfebrería.
Historia
El Tesoro de la Catedral
En la Capilla de San Fernando, que hoy forma parte del itinerario del Museo de la Catedral, está ubicado el llamado "Tesoro", que incluye las piezas más ricas de la orfebrería catedralicia. Algunas piezas se custodian incluso en una antigua caja fuerte embutida en los gruesos muros de piedra, aunque esta no era su función original, cuando la capilla llegó a estar conectada con la actual sacristía de la catedral.
Bóvedas Estrelladas al Estilo de Juan de Álava
Sus trazas siguen las pautas del estilo salmantino de Juan de Álava, autor del claustro contiguo, y fue terminada en 1527. Está cubierta por dos tramos de bóvedas estrelladas sobre ménsulas, cuyos nervios forman ricos y diferentes diseños con claves decoradas con motivos vegetales y jacobeos. La decoración parietal se completó en 1536 con unas pinturas murales representando la Ascensión y la Asunción de María, obra de Pedro Noble, que aún se conservan. También intervino en esta capilla Juan Bautista Celma, quien en 1590 llevó a cabo algunas obras en el arco y altar de San Silvestre, con un retablo lateral de hacia 1540 que en su momento acogía las reliquias de este santo.
Un Siglo como Capilla de las Reliquias
Este espacio fue muy pronto destinado a capilla de Santas Reliquias, que se trasladaron aquí en 1537. Sirvió para tal fin hasta que, en 1641, fueron llevadas a su ubicación actual, casi enfrente de la entrada a esta capilla. Antes de esto, durante el poco más de un siglo en que tuvo esta función, las reliquias se colocaban en el retablo-cajonada de Cornielles de Holanda, que más tarde sería desplazado de esta ubicación, a la que regresó recientemente tras ser restaurado. Hoy acoge en sus muchos compartimentos, originalmente destinados a reliquias, piezas del tesoro catedralicio que dan nombre a esta sala del Museo.
El Altar de San Fernando
Dos años después de la canonización en 1671 del rey Fernando de Francia, la catedral recibió la petición real de erigirle un altar. Esta fue cumplida en 1679, cuando el canónigo fabriquero encargó la figura del rey santo a Juan de Seoane, con orbe y espada, elevando la vista al cielo y vistiendo amplios ropajes de angulosos pliegues barrocos. Para esta imagen se construyó un retablo con trazas del entorno de Miguel de Romay y factura de Sande, aunque no es el que hoy acoge la figura, de trazas neorrenacentistas.
Orfebrería de Excepción
El santo titular sigue presidiendo la capilla. En ella se guardan piezas de orfebrería tan importantes como la custodia procesional de Antonio de Arfe, que sale del museo para la procesión del Corpus Christi, o la esclavina original que vestía el Apóstol del altar mayor, regalo del arzobispo Monroy y sustituida por una réplica en las últimas décadas.
Más Tesoros de la Sala
Entre otras muchas piezas valiosas, tanto por sus materiales como por su calidad, se encuentran el copón de Juan Posse, de finales del siglo XVII, y el valioso cáliz de oro cuajado de brillantes del siglo XIX, ofrecido por el arzobispo Rafael Múzquiz. Destaca también un delicioso relieve de la Virgen de la Leche de Luisa Roldán, de hacia 1700.
Preguntas frecuentes sobre Capilla de San Fernando
¿Por qué esta capilla se conoce como el "Tesoro"?
Porque hoy alberga las piezas más ricas de la orfebrería catedralicia, algunas custodiadas en una antigua caja fuerte embutida en sus muros, que originalmente estaba conectada con la sacristía de la catedral.
¿Guardó siempre las mismas reliquias que hoy están en la Capilla de las Reliquias?
No siempre estuvieron donde están hoy: esta capilla fue el primer destino de las reliquias catedralicias, trasladadas aquí en 1537, hasta que en 1641 se llevaron a su ubicación actual, casi enfrente de la entrada de esta misma capilla.
¿Qué representan las pinturas murales de la capilla?
La Ascensión y la Asunción de María, obra de Pedro Noble, completadas en 1536 y todavía conservadas en los muros del espacio.
¿Por qué hay una figura de un rey santo presidiendo la capilla?
Se trata de San Fernando, rey de Francia, canonizado en 1671. Dos años después, la catedral recibió la petición real de erigirle un altar, cumplida en 1679 con una imagen del escultor Juan de Seoane.
¿Qué pieza sale de esta capilla cada año en procesión?
La custodia procesional de Antonio de Arfe, que abandona su lugar en el Museo cada Corpus Christi para participar en la procesión por las calles de Santiago.
¿Qué otras piezas de gran valor se conservan aquí?
Entre otras, la esclavina original que vestía la figura del Apóstol en el altar mayor —regalo del arzobispo Monroy—, un copón de finales del siglo XVII de Juan Posse, un cáliz de oro con brillantes del siglo XIX, y un relieve de la Virgen de la Leche de la escultora Luisa Roldán, de hacia 1700.
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