Adéntrate en uno de los espacios más fascinantes de la Catedral de Santiago: la Capilla del Espíritu Santo. Construida en el siglo XIII como panteón de Pedro Vidal, alberga siete impresionantes sepulcros góticos con yacentes de expresivos rostros. Admira las arquitecturas medievales del taller del Maestro Mateo, el retablo barroco de la Virgen de la Soledad y los arcos trilobulados únicos. Un rincón cargado de historia.
Historia
Junto a la Puerta de Santa María
Casi pegada a la catedral románica, la capilla de Santa María de la Corticela ya existía cuando se levantó a su lado la gran basílica. Para acceder a ella se abría una de las puertas románicas "menores", en contraposición a las "mayores" —las de la Azabachería, las Platerías y el Obradoiro—. Era la Puerta de Santa María, y su espacio sería aprovechado a mediados del siglo XIII por Pedro Vidal para construir una nueva capilla que le sirviera de panteón. La reformó su biznieto, el arcediano Gonzalo Pérez de Moscoso, quien le dio forma alargada y la cubrió con bóveda apuntada sobre interesantes ménsulas. Es la llamada Capilla de Sancti Spiritus o Capilla del Espíritu Santo.
Reformas del Siglo XVI y la Mano de Domingo de Andrade
En el siglo XVI sufriría más reformas, cuando Jácome García realizó algunas obras en 1526. En el mismo siglo, en los años 1541 y 1567, se llevaron a cabo otros trabajos, sobre todo en la parte de la cabecera y en la sacristía. En época del arzobispo Monroy se encargaron diversas obras a Domingo de Andrade, que afectarían sobre todo a la portada y a la tribuna abierta que añadió a esta capilla.
Un Panteón con Siete Sepulcros
Como hemos señalado, el origen de la capilla es funerario, por lo que no es de extrañar la cantidad de sepulcros que hay hoy a ambos lados: siete en total. A la izquierda, el del chantre Juan de Melgarejo, muerto en 1534, con yacente de expresivo rostro. Frente a él, al otro lado de la capilla, el del canónigo cardenal Pedro Varela, de 1574. El fundador de la capilla, Pedro Vidal, está enterrado al lado izquierdo, en el lateral que ocupan también las tumbas del mercader Francisco de la Peña y la del arzobispo Alonso Sánchez de Moscoso. Precisamente sobre la tumba de este último se conserva en relativo buen estado la pintura de un Descendimiento de la Cruz del siglo XVI.
En general, los yacentes son aquí menos realistas y más hieráticos que otros que se ven en capillas próximas. Portan los elementos que identifican su rango, como báculo o mitra; además, el arzobispo Moscoso es identificable por su escudo sobre el almohadón. Hay aún un sepulcro más: el del regidor Fructuoso Gallo, muerto en 1564, enterrado en la misma tumba que su esposa, doña Isabel de Monteser.
Herencia del Taller del Maestro Mateo
Cobija los sepulcros un arco apuntado en cuyos frentes aparecen llamativas arquitecturas de castelletes que rodean arcos trilobulados, bajo los que hay figuras de ángeles con incensarios. Al igual que otro arco de mayor tamaño, trilobulado y con arquitecturas, situado a la entrada de la capilla, son herencia directa del estilo y modelos que el taller del Maestro Mateo utilizó en su coro pétreo, y recuerdan al sepulcro de la iglesia de la Magdalena de Zamora. Se ha apuntado la posibilidad de que en su origen formaran parte de un baldaquino.
El Retablo de la Virgen de la Soledad
Muy posterior a los sepulcros es el retablo del fondo de la capilla, colocado aquí después de 1945. Fue entonces cuando se retiró del centro de la catedral el coro de madera que había sustituido al de Mateo, en cuyo trascoro —la parte de atrás que los fieles verían desde los pies de la basílica— estaba dedicado a la Virgen de la Soledad. La imagen es de 1666, realizada por un taller madrileño, mientras que el frontal y la peana son de plata, labrados por el orfebre Antonio de Morales en 1747.
Antiguamente, en el altar mayor de esta capilla se veneraba a la Virgen Preñada o de la O, que presidió el antiguo trascoro medieval y más tarde, en 1849, pasó a esta capilla. Hoy se exhibe en el Museo de la Catedral.
La Reja de Entrada
En el acceso al oratorio, bajo el escudo con cabezas de lobo de los Moscoso y el ya mencionado arco trilobulado de la entrada de la capilla —acaso parte de un antiguo baldaquino medieval—, se encuentra una reja de posibles trazas de Domingo de Andrade, que cierra el paso a la nave del transepto. Corona la entrada otra de las cruces de consagración de la catedral.
Preguntas frecuentes sobre Capilla del Espíritu Santo
¿Quién fundó la Capilla del Espíritu Santo y con qué propósito?
El burgués compostelano Pedro Vidal, en el último tercio del siglo XIII, como lugar de enterramiento para él y su esposa. Un siglo después, su bisnieto, el cardenal Gonzalo Pérez de Moscoso, financió la construcción de la capilla propiamente dicha para ampliar ese espacio funerario, según el documento fundacional de 1383.
¿Por qué hay tantos sepulcros en esta capilla?
Por su origen puramente funerario: alberga siete tumbas, entre ellas la del propio fundador Pedro Vidal, la del chantre Juan de Melgarejo y la del arzobispo Alonso Sánchez de Moscoso, cuya tumba conserva además una pintura del Descendimiento de la Cruz del siglo XVI.
¿De dónde viene el retablo de la Soledad que preside hoy la capilla?
Tiene un origen curioso: se construyó en 1708 con parte de las multas impuestas a varios canónigos tras un litigio entre el arzobispo y el cabildo. Originalmente estaba en el trascoro de la catedral, y no se trasladó a esta capilla hasta 1946, al desmontarse el coro de madera que sustituía al del Maestro Mateo.
¿Qué relación tiene esta capilla con la Puerta de Santa María?
Ocupa el espacio de una de las puertas menores de la catedral románica, la Puerta de Santa María, que daba acceso a la vecina iglesia de la Corticela. Pedro Vidal aprovechó ese espacio a mediados del siglo XIII para levantar su capilla-panteón.
¿Qué imagen se veneraba antiguamente en el altar mayor de la capilla?
La Virgen Preñada o de la O, que había presidido el antiguo trascoro medieval de la catedral y pasó a esta capilla en 1849. Hoy se exhibe en el Museo de la Catedral.
¿Qué estilo tienen los arcos que cobijan los sepulcros?
Son herencia directa del taller del Maestro Mateo, con arquitecturas de castilletes y arcos trilobulados bajo ángeles con incensarios, similares a los del coro pétreo del propio Mateo. Se ha planteado incluso que en origen formaran parte de un antiguo baldaquino.
¿Vas a visitar Santiago de Compostela?
Descubre tours por la ciudad, visitas guiadas a la Catedral y hoteles cercanos.