Historia
Orígenes y Construcción
La Fachada de las Platerías representa la puerta de entrada más antigua y emblemática de la Catedral de Santiago de Compostela que podemos contemplar en la actualidad. Su construcción se remonta al impulso del primer arzobispo de Santiago, Diego Gelmírez, hacia el año 1100, constituyendo el único ejemplo de estilo románico puro que ha sobrevivido en las fachadas catedralicias.
Esta fachada evidencia magistralmente la estructura interna de tres naves mediante su doble puerta central y las ventanas laterales que iluminan las naves secundarias. La complejidad de su construcción implicó la participación de hasta cinco maestros diferentes, cuyas distintas manos se pueden apreciar en los diversos elementos arquitectónicos y escultóricos que componen el conjunto.
Sin embargo, su historia constructiva no estuvo exenta de vicisitudes. En 1117, un devastador incendio provocado por los sublevados contra Gelmírez obligó a importantes reparaciones que modificaron sustancialmente el programa iconográfico original. Posteriormente, el Maestro Mateo introdujo modificaciones en el remate superior, adaptando elementos de su taller que enriquecieron la composición final.
Un Complejo Programa Iconográfico
La fachada presenta un fascinante "puzzle" escultórico resultado de las diversas modificaciones históricas. Tras el incendio de 1117, se incorporaron piezas de mármol originalmente destinadas a la fachada occidental, incluyendo figuras como Moisés, Abraham y un Santiago entre árboles, elementos que formaban parte del tema de la Transfiguración descrito en el Códice Calixtino.
Los tímpanos de las puertas constituyen verdaderas joyas del arte románico, con escenas de la Adoración de los Magos, el Prendimiento de Cristo, y la enigmática figura de la mujer con calavera en su regazo. Destaca especialmente el célebre Rey David que flanquea una de las jambas, tocando su cítara con las piernas cruzadas, pieza que probablemente procede de la desaparecida fachada norte.
Significado Jacobeo y Funcional
A diferencia de la fachada norte, reservada a peregrinos y forasteros, las Platerías constituía la entrada habitual de los compostelanos, estableciendo una clara jerarquía de accesos que reflejaba la organización social medieval. Su denominación proviene del gremio de orfebres y plateros que, desde la Edad Media hasta nuestros días, mantienen sus talleres en los soportales inferiores.
Los fieros leones que flanquean el conjunto no son meros elementos decorativos, sino guardianes simbólicos que fueron testigos de la justicia que se impartía cada viernes ante esta fachada, presidida por el obispo desde el cercano palacio episcopal, según narra la Historia Compostelana.
El Tesoro Renacentista y Curiosidades
El conjunto se completa con el edificio del Tesoro, obra renacentista de 1540 diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón, que evoca su Palacio de Monterrey salmantino. Su torre piramidal representa una audaz innovación arquitectónica que algunos estudiosos relacionan con las pirámides americanas recién descubiertas, particularmente la del Tajín mexicano.
El enlace barroco de 1705 entre el Tesoro y la fachada románica, obra de Simón Rodríguez, culmina exteriormente con una espectacular concha de vieira que sostiene las escaleras internas, creando uno de los rincones más fotogénicos y simbólicamente jacobeos de toda la catedral, donde se funden armoniosamente románico, renacimiento y barroco.