La Catedral de Santiago de Compostela abre sus puertas al mundo a través de cuatro fachadas, cada una construida y remodelada en un momento distinto de sus más de mil años de historia. La barroca fachada del Obradoiro, orientada a poniente, es hoy la imagen más reconocida del templo y guarda tras de sí el románico Pórtico de la Gloria. Al norte, la fachada de la Azabachería recibe a los peregrinos que culminan el Camino Francés; al sur, la fachada de las Platerías conserva la portada románica más antigua que aún puede verse en pie. Cierra el conjunto la fachada de la Quintana, el "telón" barroco tras el que se oculta la irregular cabecera medieval de la basílica. Recorre cada una de ellas para descubrir su historia, sus autores y los detalles que las convierten en una de las cumbres de la arquitectura religiosa europea.