Vista general del tímpano central, profetas, apóstoles y parteluz
Vista general del tímpano central, profetas, apóstoles y parteluz

Pórtico de la Gloria

Resumen:

El Pórtico de la Gloria en la catedral de Santiago de Compostela destaca por su tímpano central, dividido simbólicamente por Cristo. El taller de Mateo empleó un sistema innovador para labrar cada trozo de muro y encajar placas de piedra con relieves. Las estatuas-columnas representan figuras bíblicas emparejadas simbólicamente, mostrando un tratamiento novedoso de pliegues y expresiones humanas.

En el centro del tímpano, inspirado en obras francesas, se representa el Apocalipsis de San Juan con Cristo sedente, ángeles y evangelistas. Ángeles portadores de instrumentos de la Pasión flanquean la escena, y almas bienaventuradas rodean a Cristo. El tímpano está enmarcado por ancianos músicos con instrumentos detallados.

Aunque inicialmente se veía en piedra, restos de policromía revelan colores vibrantes. La estructura ideada por Mateo libera al tímpano de funciones portantes, permitiendo una representación detallada y expresiva del mensaje religioso.

El mensaje principal y las figuras clave se encuentran en el arco central, mientras que los arcos laterales presentan escenas inspiradas en el Antiguo y Nuevo Testamento. El escultor, Maestro Mateo, muestra una preocupación por la luz y prescinde del tímpano para permitir su paso.

Las estatuas-columna en los arcos laterales son expresivas pero menos identificables. Se destacan figuras del pueblo judío y escenas del Juicio Final, donde bienaventurados son llevados por ángeles mientras demonios castigan a pecadores de manera expresiva. La obra muestra continuidad argumental, reflejando el avanzado estilo de Mateo.

La construcción de las naves de la catedral enfrentó desafíos debido al pronunciado desnivel del terreno. El Maestro Mateo, con vastos conocimientos europeos, creó una cripta que sustentara la basílica, resolviendo el desnivel y completando la fachada occidental. La complejidad del diseño llevó a considerarla anterior a la catedral superior, siendo llamada "catedral vieja". La cripta presenta una planta similar a la catedral, con una girola y capillas que rodean un pilar central que soporta el Pórtico de la Gloria.

En el exterior, la fachada de la cripta fue modificada en el siglo XVII, adoptando elementos góticos. Los ángeles astróforos en la clave de bóveda inician el programa iconográfico del Pórtico, simbolizando el mundo terreno que requiere de astros. La cripta servía como acceso desde el lado occidental y conectaba con la catedral a través de estrechas escaleras. La decoración de las portadas de estas escaleras evolucionó con el tiempo, adoptando estilos renacentistas y barrocos.

La cripta, además de su función estructural, representa simbólicamente el mundo terreno, mientras que el Pórtico de la Gloria, ubicado más arriba, simboliza el Juicio Final. La tribuna presenta el Cordero Místico, sustituyendo al sol en la Jerusalén Celeste. La decoración escultórica de la cripta revela influencias francesas, con talleres efímeros contemporáneos al de Mateo. Aunque se menciona una posible fachada exterior medieval, poca información precisa está disponible.

La Tribuna del Pórtico de la Gloria, completa el mensaje apocalíptico del Pórtico. Se destaca la lectura ascendente de este, revelando claves iconográficas y simbolismos, como ángeles portando el sol y la luna, culminando en la representación del Cordero Místico en la tribuna.

Además, se describen características arquitectónicas que evidencian la transición del taller del Maestro Mateo hacia el gótico, coexistiendo con elementos románicos. Se resalta la importancia de la luz en la composición, destacando la preocupación constante de Mateo por la iluminación, con vanos estratégicamente ubicados para resaltar el mensaje apocalíptico.

Se menciona la diferencia entre la fábrica medieval y barroca, con énfasis en la distribución de la luz y la estructura aligerada de la tribuna. Se destaca un pasillo construido para el mantenimiento de la fachada, indicando la atención de Mateo a detalles prácticos. La decoración vegetal en capiteles y la inscripción "Gudesteo" en el triforio se atribuyen al Maestro Mateo, marcando su influencia en el proyecto. El texto finaliza mencionando el papel de Pedro Gudesteiz en el financiamiento de las obras según el contrato de 1168.



El Tímpano

El mensaje principal del Pórtico de la Gloria se muestra en el gran tímpano central, simbólicamente divido por Cristo en dos partes. Ningún trozo de muro queda sin labrar, empleando un novedoso sistema ideado por el taller de Mateo.

Está rodeado por las arquivoltas, cuajadas de figuras y decoración vegetal. Las placas de piedra, trabajadas por su parte externa como relieves o como bultos en las figuras, se encajan en unos huecos del muro hechos a medida. Son sujetadas con entrantes y salientes de piedra, casi como un puzle y reforzándose la sujeción con elementos metálicos ocultos. Todas estas piezas eran realizadas en la explanada frente a las obras, dando nombre a la llamada Plaza del Obradoiro, que significa “taller” en gallego.

Tímpano central del Pórtico de la Gloria
Tímpano central

El tímpano se levanta sobre un doble registro de columnas, con fustes lisos en la parte inferior y novedosas estatuas-columnas en la superior, idea tomada de Francia. Todo ello está apoyado en unas basas que, a diferencia de las simples basas áticas del resto de la catedral, son aquí seres fabulosos del bestiario medieval, como grifos, leones, osos y seres fantásticos que representan el pecado aplastado por el Apocalipsis y la Gloria de Dios. Mención aparte merecen dos de las comunas inferiores, las dos más próximas al vano central. Como el parteluz, éstas son de mármol del país, con un fuste entorchado labrado, el cual representa el Sacrificio de Isaac entre vegetación, a la izquierda, y una Resurrección a la derecha.

Las estatuas-columnas que soportan el tímpano central se identifican por sus atributos y por las cartelas que sujetan. Simbólicamente, cada una de un lado está emparejada con otra del otro lado. Así, al lado norte nos encontramos a Moisés, Isaías, Daniel y Jeremías, los cuales están emparejados al otro lado con Pedro, Pablo, Santiago el Menor y Juan. Aunque la diferencia en la talla de ropas y rostros en ambos grupos es evidente, todas muestran un novedoso tratamiento de los pliegues, además de una humanidad y expresividad en los rostros inexistente en el románico. Algunas de ellas – como la conocida cara de Daniel sonriendo – constituyen verdaderas obras maestras del arte medieval europeo. Los capiteles sobre sus cabezas responden de nuevo al gusto de Mateo por las carnosas vegetaciones, aquí completadas con seres del bestiario medieval, muchas enfrentados entre sí, como por ejemplo sirenas, pájaros, o dragones. Una vez más, éstas aluden a los vicios y al pecado bajo el Juicio Final que tienen encima y que los derrotará.

Estatuas columnas. Profetas bajo el tímpano central
Estatuas columnas. Profetas bajo el tímpano central
Estatuas columnas. Apóstoles bajo el tímpano central
Estatuas columnas. Apóstoles bajo el tímpano central

El tímpano central, más comparable con los franceses que con los hispanos, desarrolla la visión del Apocalipsis de San Juan. Según esta visión, preside la escena un impresionante Cristo sedente mostrando sus llagas, coronado como rey de los cielos y la tierra. A los lados, le glorifican ángeles turiferarios cuyo detallismo alcanza niveles inapreciables desde el suelo, como los carbones tallados en el interior de sus incensarios. Este preciosismo se explica por un interés en dar alabanza a Dios. Es una obra no sólo hecha para ilustrar a los hombres, sino para dar gloria a Dios, por lo que el esfuerzo en realizarla debe ser el mayor posible. Rodean a Cristo los cuatro evangelistas con sus símbolos: San Juan (águila), San Lucas (toro), San Mateo (aquí con el pupitre del recaudador de tributos de Roma) y San Marcos (león). Por detrás de este grupo, unas ondas recuerdan de nuevo al texto sagrado, que habla de un “mar transparente” que vio San Juan

A los lados de este núcleo central, en la parte baja ocho ángeles están dispuestos en hilera portando siete instrumentos de la Pasión de Cristo, adaptándose en los extremos a la forma del arco como vemos en la figura del que sujeta la columna, arrodillada para encajar mejor. Aquéllos que sujetan los objetos que estuvieron directamente en contacto con el cuerpo de Cristo – como la corona, la cruz o los clavos -, no los llevan con las manos desnudas, sino que, como muestra de respeto, lo hacen velándolas con las telas de sus ropajes. Las figuras de estos ángeles son quizás las más arcaizantes de las que integran el Pórtico de la Gloria, como puede verse en las dos que sujetan la cruz. Son de acusada frontalidad, con escaso relieve, inexpresivos rostros y estática postura.

Encima de estos ángeles, hay una multitud de pequeños personajes entre los que hay que procurar diferenciar sus rostros y posiciones. Son las almas que llegan desde los arcos laterales del Pórtico de la Gloria, los dos “coros de los bienaventurados”. Las de la parte norte proceden de las tribus de Israel y, según el texto sagrado, son “ciento cuarenta y cuatro mil”. Las de la parte sur son “incontables”, y proceden de la “gran tribulación” del juicio final de las almas al morir, pasando a la gloria junto a Dios en el tímpano central desde el arco del sur del Pórtico de la Gloria. Sobre cada grupo hay un ángel volante.

En el caso de las almas procedentes de las tribus de Israel, el ángel se preocupa de recolocarles a las ánimas de los bienaventurados la corona que portan. En el otro lado, el ángel reparte coronas a las almas de la “gran tribulación”, dando lugar a detalles anecdóticos con figuras que señalan hacia un lado, otro que se distrae en la oración, mientras el que tiene al lado le junta de nuevo las manos. Otras figuras tienen la mirada ausente y hacia otros personajes del Pórtico de la Gloria, algunas agachan o levantan sus cabezas para dialogar entre sí. Varios de ellos portan cartelas, hoy ilegibles, en las que habría escritas alabanzas a Dios.

El tímpano central lo preside Santiago en Majestad entronizado.
El tímpano central lo preside Santiago en Majestad entronizado. En la arquivolta que rodea el tímpano están los veinticuatro ancianos músicos que menciona el Apocalipsis con sus instrumentos musicales.

Todo el tímpano está enmarcado por otra de las visiones de San Juan. Se trata de los veinticuatro ancianos que tocan instrumentos musicales, los cuales están reproducidos con tanto detalle que constituyen un catálogo de instrumentos de la Edad Media. Estas representaciones facilitaron su reproducidos en madera y a tamaño real de los viejos instrumentos, y se comprobó que funcionan perfectamente afinados. Los ancianos músicos que los tocan están coronados y visten blancos ropajes, según la visión San Juan, y muchos de ellos lucen barba. Algunos portan unos frascos que, como leemos en los textos sagrados, contienen las oraciones de los santos. Son todos piezas de gran calidad, aunque hayan trabajado en ellos distintos canteros del taller de Mateo. Demuestran una gran expresividad y humanidad, formando parejas que dialogan e interactúan entre sí. Centra el arco un grupo de dos que tocan el organistrum, un instrumento que se tocaba a cuatro manos y que sirve al maestro Mateo para romper el eje vertical central marcado por el parteluz, Santiago y Cristo

En el centro de la arquivolta central dos ancianos tocan un organistrum.
En el centro de la arquivolta central dos ancianos tocan un organistrum.

La estructura ideada por Mateo hace que el tímpano no tenga que funcionar como elemento portante, lo que le permite mayor libertad al utilizarlo sólo como un soporte para las figuras que alberga. Los dinteles en que se asienta presentan una inscripción en la que se lee en latín: “En el año de la Encarnación del Señor 1188, la era 1226, el día primero de abril fueron asentados los dinteles de la puerta principal de la iglesia del bienaventurado Santiago, por el maestro Mateo que dirigió la obra desde los cimientos”. Debemos entender esta fecha como la de la colocación de esos dinteles, puesto que aún faltaban muchos años para la consagración definitiva de la catedral en 1211, con los trabajos terminados. Quedaba todavía mucha tarea por hacer, como el propio tímpano superior y la fachada exterior frente a él.

Hasta su restauración veíamos el Pórtico prácticamente sólo del color de la piedra, y del mármol en el caso de las pocas piezas para las que se empleó este material. Pero se pueden distinguir en algunas partes abundantes restos de policromía. Aunque repintado a lo largo de los siglos, el Pórtico de la Gloria ostentaba llamativos y valiosos colores: rojos, ocres, azules, púrpura, oro… Esto acentuarían su vistosidad y belleza, ayudando a una mejor comprensión de su mensaje.


Arcos Laterales

El mensaje principal del Pórtico de la Gloria y sus figuras más importantes y conocidas se encuentran en el gran arco central, dividido en dos por el parteluz. Pero su sentido iconográfico se completa con los dos arcos laterales. A diferencia del central, en los arcos laterales no existe un tímpano, aunque algunos autores han señalado su posible existencia, aunque no es muy probable.

En ellos las figuras están dispuestos en las arquivoltas, y se corresponderían con los dos arcos menores permanentemente abiertos en la fachada exterior que se abría ante este Pórtico. Los óculos de la bóveda de crucería que cubre el nártex corresponderían también con los de la fachada, permitiendo el paso de la luz del atardecer desde occidente a las naves de la catedral. Esta misma gran preocupación por la luz, más próxima al gótico que al románico, del Maestro Mateo le hizo prescindir del lienzo mural de un tímpano bajo las arquivoltas.

Las historiadas arquivoltas se levantan de nuevo sobre columnas con dos registros, aunque no todos los fustes inferiores son lisos y de granito. Uno de los de los arcos norte es de mármol del país y decorado con motivos zoomorfos y de soldados. Pero una vez más, lo más importante son las estatuas-columna, que se estaban empezando a utilizar en Francia y que Mateo ya conocía. A diferencia de las del vano central, las de los laterales son de más difícil identificación, ya que muchos de los personajes carecen de atributos que los identifiquen, y el mensaje que portaban en sus cartelas se ha borrado. Se trata de unas figuras de gran expresividad y movimiento, apoyadas casi todas ellas en sus pies descalzos sobre carnosas hojas de gusto mateano.

Aunque de forma poco razonada y según López Ferreiro, las que sostienen el arco del norte son los cuatro primeros profetas menores: Oseas, Joel, Amós y Abdías. Más variada ha sido la identificación de los cuatro personajes que aparejados levantan el arco del lado sur. Todos los estudiosos parecen estar de acuerdo en que, atendiendo al tema tomado del Nuevo Testamento que hay en esas arquivoltas, los personajes serían apóstoles.

Santiago del Parteluz, apostoles y profetas
Santiago del Parteluz, apostoles y profetas

En ambos lados, las columnas se apoyan también sobre seres fabulosos que representan vicios, que serán aplastados por el mensaje de salvación que portan los personajes del Antiguo y Nuevo Testamento. Algunos de estos seres abren sus fauces, permitiendo antiguamente la entrada de luz a la cripta. Los capiteles y cimacios presentan igualmente una decoración vegetal entre la que se aprecian otros seres fabulosos como sirenas pájaros, leones y dragones.

Las arquivoltas del sur han sido interpretadas según los autores con diferentes sentidos, aunque todos coinciden en apuntar al Antiguo Testamento como inspirador. El profesor Moraleja sostiene que lo que aquí se representa es el descenso de Cristo al limbo para resucitar el alma de los justos y la liberación del pueblo judío, según la promesa mesiánica. Los justos serían los personajes que rodean al niño que centra la arquivolta menor, que representa el alma del propio Jesús. Según San Agustín éste bajó al limbo sin el cuerpo, aún en el sepulcro. En estas escenas las almas se suelen representar con forma de niño, como se ve en otros puntos del Pórtico.

El arco sur con arquivoltas inspiradas en el Antiguo Testamento.
El arco sur con arquivoltas inspiradas en el Antiguo Testamento. Algunas interpretaciones sostienen que lo que aquí se representa es el descenso de Cristo al limbo para resucitar el alma de los justos y la liberación del pueblo judío, según la promesa mesiánica. Las estatuas columnas según todos los estudiosos serían apóstoles.

Por su parte, López Ferreiro identifica en la arquivolta mayor al pueblo judío militante, representado por personajes que quedan atrapados por el bocel del arco, elemento arquitectónico magistralmente utilizado por Mateo para representar la antigua Ley de Moisés, que aprisiona al antiguo pueblo de Israel con sus leyes y preceptos. La arquivolta menor sería el limbo de los justos, centrado por la figura de Cristo coronado sosteniendo el libro de la Ley, y flanqueado por Adán y Eva. Otero Túñez puntualiza que en la arquivolta mayor están las Tribus de Israel, e identifica en la menor a Cristo, Adán y Eva, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David, además de otros dos personajes que representan a las tribus de Judá y Benjamín.

Más clara es la lectura del arco de la nave norte. En ella se observa un cambio en la disposición de las figuras, puesto que aquí siguen el sentido de las dovelas que forman el arco, frente a la posición radial del lado sur. Es posible que esta arcada se realizara en un momento más avanzado, y por tanto más próximo de los postulados del gótico. El tema está tomado del Nuevo Testamento, y es el Juicio Final de las almas.

La cabeza de Cristo, con un nimbo crucífero apenas visible, centra la arquivolta mayor, y la de San Miguel, la menor. Ambos portan cartelas hoy ilegibles que sin duda aludirían a los bienaventurados y a los condenados que están a su derecha e izquierda, respectivamente. Como almas, los bienaventurados están representados por niños, a quienes los ángeles que los cogen en brazos y los acompañan a la Gloria del tímpano central y tapan con sus ropajes.

Ángel que conducelas ánimas del arco norte al central
Ángel que conducelas ánimas del arco norte al central

Algunos de los niños miran horrorizados atrás, hacia la parte de los arcos que representa el infierno, donde unos demonios de apariencia humana, pero con características animales que los convierten en monstruosos, castigan a los pecadores según sus vicios en vida. Están dotados de enorme expresividad y dramatismo, haciendo más fácil su comprensión por el pueblo que contemplaba la obra.

Unos demonios ,con características animales que los convierten en monstruosos, castigan a los pecadores
Unos demonios de apariencia humana, pero con características animales que los convierten en monstruosos, castigan a los pecadores

Unas serpientes muerden los genitales del hombre y la mujer lujuriosos, a otro le muerden la lengua por sus mentiras, el que pecó de gula intenta comerse una empanada enorme que no le cabe en la boca, mientras el beodo sostenido boca abajo por un demonio no logra beber del odre de vino al que se agarra. Cuando los demonios se cansan de torturar a los pecadores, los devoran.

Los extremos de ambos arcos laterales, en los muros, están acabados con ángeles que tocan las trompetas del Apocalipsis, desarrollado en el tímpano central. A él pasan las almas de los arcos laterales. Los acompañan ángeles en su tránsito sobre las columnas que sujetan la gran arcada central, dando continuidad al programa iconográfico entre unas partes y otras. Esta continuidad argumental es otra novedad de Mateo que habla de lo avanzado de su estilo.


La Cripta

Cuando la construcción de las naves de la catedral empezó a completarse, aparecieron los problemas con el pronunciado desnivel del terreno sobre el que se asienta la basílica. El Maestro Mateo, que tenía vastos conocimientos procedentes de diferentes puntos de Europa, construyó una cripta que soportara el final de la basílica para salvar el desnivel. También construyó la fachada occidental además de completar el mensaje iconográfico del Pórtico de la Gloria. La complejidad y perfección del diseño de la cripta hizo que algunos autores la consideraran anterior a la catedral superior.

Muchos aún la llaman “catedral vieja” por costumbre popular. A escala, en su interior la cripta presenta una planta que reproduce en cierto modo la de la catedral, una cruz latina con girola y capillas abiertas a ella, que aquí son simples absidiolos semicirculares de pequeño tamaño abiertos en el muro de la cabecera. El absidiolo central es de perfil rectangular y de mayor tamaño que los demás. Al fondo está decorado con dos arcos en mitra y uno central de medio punto, igual que en los vanos de la capilla del Salvador, por la cual se empezó a construir la catedral en 1075. La especie de girola de la cripta rodea un grueso pilar central al que se adosan ocho columnas y que soporta el peso del parteluz del Pórtico de la Gloria, en el piso superior.

Cripta del Pórtico de la Gloria. Vista general desde el crucero hacia la cabecera.
Cripta del Pórtico de la Gloria. Vista general desde el crucero hacia la cabecera. En el medio, el gran pilar compuesto que, en la basílica, se corresponde con el parteluz.

En el exterior, la fachada de esta cripta fue modificada junto al resto de la portada occidental, así como su parte de la entrada, al construirse las escaleras a principios del siglo XVII. Los tramos finales de la cripta no sufrieron modificaciones posteriores. Respondiendo ya a un estilo que se acerca al gótico y abandona el románico, éstos están cubiertos con bóveda de crucería y en sus claves, dos ángeles portadores de un sol y una luna. El que lleva la luna creciente parece haber sido tallado por un miembro de un taller más habilidoso y atrevido que el del sol, puesto que ésta parece surgir volando del fondo de la bóveda con una acusada profundidad y volumen en la composición.

Cripta del Pórtico de la Gloria. Detalle de las bóvedas de crucería.
Cripta del Pórtico de la Gloria. Detalle de las bóvedas de crucería.
 Detalle de una de las claves de bóveda.
Cripta del Pórtico de la Gloria. Detalle de una de las claves de bóveda. Un ángel porta el sol, completando el mensaje iconográfico del Pórtico de la Gloria. Restos de policromía.

Estos mismos ángeles astróforos dan inicio al programa iconográfico del Pórtico de la Gloria. La cripta representaría el mundo terreno, que necesita de los astros para iluminarse. El Pórtico, más arriba, sería el Juicio Final con el que terminará este mundo según San Juan. Finalmente, la tribuna, por encima de las naves, presenta en su centro una clave de bóveda con el Cordero Místico que, según el Apocalipsis, sustituirá al sol como astro iluminador en la Jerusalén Celeste, en la que no serán necesarios ni el sol ni la luna.

Esta cripta, además de las funciones iconográfica y estructural como soporte de las naves salvando el desnivel del terreno, serviría como espacio de acceso a la catedral desde el lado occidental. Parece ser que esta fachada de la catedral, en un nivel superior, sólo tenía ante sus arcos siempre abiertos una especie de terraza sin accesos desde el exterior, según se desprende de algunas excavaciones arqueológicas. Como en algunos ejemplos franceses, dos estrechas escaleras a ambos lados del pequeño crucero de la cripta – hoy sólo practicable la del lado sur – conducirían al templo, cuya magnificencia, en contraste con la estrechez de este acceso, asombraría sin duda a los fieles.

En las naves laterales de la catedral, la decoración de las dos portadas de estas escaleras se ha ido conformando con el paso de los siglos. Según el diseño de Juan de Álava, la portada norte pasó a servir de acceso a la Capilla de las Reliquias en el siglo XVI . La del sur, por su parte, fue decorada por Simón Rodríguez en el XVIII, con un barroco que echa mano de la tradición renacentista para no desentonar con la portada de enfrente, y además, acogió en su parte superior una de las cruces de consagración de la catedral de 1211.

Portada de Simón Rodríguez para las escaleras de acceso a la nave desde la Cripta del Pórtico de la Gloria
Portada de Simón Rodríguez para las escaleras de acceso a la nave desde la Cripta del Pórtico de la Gloria

Aunque se ha hablado de una posible fachada exterior medieval de esta cripta, poco se sabe de ella a ciencia cierta. Franqueada su entrada, hoy vemos una figura gótica de Santiago Alfeo, colocada aquí en época posterior.

Detalle de la imagen ya gótica de Santiago el Menor o Santiago Alfeo colocada hoy a la entrada de la cripta.
Cripta del Pórtico de la Gloria. Detalle de la imagen ya gótica de Santiago el Menor o Santiago Alfeo colocada hoy a la entrada de la cripta.

Las claves mencionadas, los capiteles de la cabecera y algunos otros detalles labrados de esta cripta y la decoración escultórica de la misma, nos llevan a pensar en talleres de influencia francesa que trabajaron de forma efímera al mismo tiempo que el de Mateo, pero quizás ajenos a él. Se trata de piezas de gran calidad y presentan rica y frondosa vegetación que atrapa a algunas figuras animales y humanas.


La Tribuna

La Tribuna del Pórtico de la Gloria puede pasar casi desapercibida cuando circulamos por las naves de la catedral, pudiendo parecer una parte más de la tribuna que rodea las alturas del interior del templo. Pero este espacio sobre el nártex en que se convierte el Pórtico de la Gloria completa el mensaje apocalíptico que éste encierra en sus piedras.

Vista de la tribuna del pörtico de la Gloria con su gran óculo central vista desde la nave mayor
Vista de la tribuna del pörtico de la Gloria con su gran óculo central vista desde la nave mayor

El Pórtico debe ser leído de abajo arriba, es decir, desde su cripta hasta su tribuna. En la primera hay dos claves de bóvedas en las que un ángel porta el sol y otra porta la luna. Sobre ellas, al nivel de la Catedral, el tímpano del Pórtico desarrolla la visión del fin de los tiempos según San Juan. En el último nivel, la tribuna, la bóveda ya no muestra un sol ni una luna en su clave central, sino que vemos, incluso fijándonos desde las naves y a través del gran óculo central, un Cordero Místico. Así se completa el mensaje, aludiendo a la luminaria de la Jerusalén Celeste, “Ciudad que no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero”, como expresa el Apocalipsis.

Bóveda de la tribuna del Pórtico de la Gloria con la clave del Cordero Místico
Bóveda de la tribuna del Pórtico de la Gloria con la clave del Cordero Místico

Más allá del sentido iconográfico de este espacio, la tribuna supone un ejemplo del avance del taller del Maestro Mateo hacia el gótico, que sin embargo aún convive con fórmulas románicas. Así, son apuntados los arcos que separan el tramo central de los laterales, aunque su decoración de ajedrezado nos devuelve al pasado románico. Además, mientras en los tramos de la tribuna correspondientes con las naves laterales la cubierta es de cuarto de círculo, como en el resto de la catedral, en el tramo central es una bóveda de crucería. Éstas se levantan sobre ángeles turiferarios que, descalzos y con cartelas, se apoyan en ménsulas con carnosa decoración vegetal, según el gusto de Mateo, y que se repite en los cimacios sobre sus cabezas.

Los voluminosos nervios de estas bóvedas presentan una decoración que repetirán los seguidores de Mateo en otras obras fuera de Santiago. La luz, como vemos tan importante para el mensaje del Pórtico, fue una preocupación constante de Mateo. El tramo central de la tribuna se levanta más allá del tejado de la catedral, lo que le permite abrir vanos en los cuatro puntos cardinales, que harán refulgir el Cordero Místico de la clave central. En cualquier caso, la mayor parte de la luz procedería desde la fachada occidental mateana, sustituida en 1738 por la Fernando de Casas.

La tribuna hace evidente la diferencia entre la fábrica medieval y la barroca. La luz del gran óculo central de la fachada, parcialmente reconstruido en el Museo, y los de las laterales llegaría a las naves a través del correspondiente óculo en el interior de la tribuna, al que acompañan otros dos de cuadrilobulados. Además, con ellos Mateo aligera el muro todo lo posible, evitando cargas innecesarias sobre la estructura del Pórtico, que sostiene el peso de toda esta parte superior.

Bóveda de la Tribuna del Pórtico con los vanos abiertos hacia los cuatro puntos cardinales
Bóveda de la Tribuna del Pórtico con los vanos abiertos hacia los cuatro puntos cardinales

Algunos restos embutidos en el muro de la tribuna, como partes de arcos y dos figurillas de jóvenes a ambos lados, indican un estrecho pasillo que el Maestro Mateo construyó para servicio del gran rosetón central y de los otros vanos. Con acceso desde dos pequeñas puertas en las torres medievales del Obradoiro, éste permitiría conservar en perfecto estado las partes más altas e inaccesibles de la fachada, en especial los vidrios emplomados que cerrarían el rosetón románico.

Aunque los arcos del triforio, dobles y de medio punto sobre columnas bajo un arco mayor, se mantienen invariables cuando el taller de Mateo se hace cargo de las obras, podemos apreciar la mano de este maestro en la decoración vegetal de sus capiteles. El momento en que fue puesto al frente del proyecto – en 1168 según el contrato firmado entre Mateo y el rey Fernando II, como ya hemos dicho – viene marcado un cimacio con la inscripción “Gudesteo” en el triforio, dos tramos antes de la tribuna del Pórtico. Hace alusión a Pedro Gudesteiz, tesorero de la basílica en ese momento y, por tanto, encargado de librar los fondos necesarios para las obras.


El Mensaje

El mensaje del Pórtico se puede leer de abajo arriba y de un lado a otro sin interrupciones. Es casi como un “cómic” en el que las viñetas se leen sin que haya saltos que interrumpan las escenas que narran con todo detalle el Apocalipsis según san Juan. A finales del siglo XII y principios del XIII, las construcciones ofrecían programas iconográficos que constituían un modo de ilustrar al pueblo llano y analfabeto al que incluso le era vetada la observación directa de parte de los rituales del altar.

Las portadas eran especialmente propicias para estos fines educativos. Las de Santiago son fielmente descritas por el Códice Calixtino, salvo en el caso de la occidental, que aún no se había terminado cuando se escribió el texto. De hecho, éste no menciona el Pórtico de la Gloria, que si bien no era la fachada románica como algunos aún creen, sí era perfectamente visible desde el exterior tras la fachada medieval. Ésta se abriría con grandes arcos correspondientes a los de un Pórtico, cuyas figuras llegaban a proyectarse hacia el exterior hasta las primeras modificaciones del siglo XVI, cuando se añadieron las puertas con sus jambas y dinteles.

La expresividad y el naturalismo de las figuras del Pórtico de la Gloria de Mateo fueron para el románico, que daba sus últimos coletazos, una novedad que anticipaba el gótico que estaba naciendo en Francia. Como si esto no fuera suficiente, un rico colorido policromaba todo el granito y mármol en que se tallaron: eran ocres, azules, rojos y oros. Además, aparecen numerosas cartelas con pasajes de las Escrituras y otros mensajes que los que sabían leer transmitían a los demás fieles. Casi toda esta policromía se ha perdido a pesar de los sucesivos repintes que se le hicieron, pero todavía se puede apreciar en algunos puntos, sobre todo al caer la tarde, cuando el sol penetra con fuerza por el espejo barroco de la fachada actual.

Acercándose al gótico, también la luz era un elemento importante para Mateo, y para que ésta penetre con fuerza en el interior del templo abre numerosos y generosos vanos. Simbólicamente, la luz es igualmente de gran relevancia.

En la cripta que soporta el pórtico, son dos ángeles de las bóvedas que portan el sol y luna los que iluminan el espacio. En la tribuna, sin embargo, la luz procede del Cordero Místico, recordando así el pasaje del Apocalipsis según el cual en la ciudad de Dios no harán falta el sol ni la luna, sino que toda la luz procederá de la gloria de Dios y su lámpara será el Cordero.

Bóveda de la tribuna del Pórtico de la Gloria con la clave del Cordero Místico
Bóveda de la tribuna del Pórtico de la Gloria con la clave del Cordero Místico

Entre la tierra – representada por la cripta – y la Jerusalén Celeste – representada por la tribuna -, el episodio del Juicio Final se desarrolla en el tímpano central del Pórtico de la Gloria, rodeado de ancianos músicos. En él se juzga a las almas que proceden del pueblo de Israel del Antiguo Testamento, representado en la arcada del norte, y del Juicio de las Almas del Nuevo Testamento, representado en las arquivoltas de la nave sur.

Este mensaje se sustenta en quienes anunciaron y predicaron el mensaje de salvación, los profetas y apóstoles de las estatuas-columnas que soportan los arcos del pórtico, y que aplastan con su peso las bestias fantásticas que constituyen las basas y representan al pecado y los demonios vencidos. Éste es el mensaje del Pórtico, basado en el Apocalipsis de San Juan, que Mateo sigue con gran fidelidad y amor por los detalles.

Cristo preside el Juicio como rey, glorificado por ángeles turiferarios y rodeado por los “vivientes” que vio San Juan, los tetramorfos: los cuatro evangelistas y los cuatro símbolos que los representa. Al fondo vemos las olas del mar que se describe en el Apocalipsis. Alrededor, vemos las almas de los bienaventurados y los veinticuatro ancianos músicos, que cantan alabanzas al Señor y portan en frascos las oraciones de los santos. Entre los arcos laterales y el central, unos ángeles conducen a la gloria, ubicada en el tímpano, a los personajes de un lado y de otro. Estos personajes acompañan a los niños desnudos, que representan a las almas, hasta dejarlos entre los bienaventurados, llegando a un nivel de detallismo que roza lo anecdótico y pintoresco.

El Pórtico de la Gloria es una obra cumbre de la escultura medieval europea, una obra maestra tanto en lo técnico cómo en lo iconográfico, apuntando soluciones desconocidas en España, y que tendría gran influencia en otras obras que no alcanzaron su perfección. Entre éstas, tal vez la más conocida sea el Pórtico del Paraíso de la Catedral de Orense, que trata también sobre el Apocalipsis de San Juan, pero con una calidad y un nivel de complejidad poco comparable a Santiago, aunque con la ventaja respecto a éste de conservar mucho mejor su policromía. Este otro pórtico nos da una idea del aspecto que pudo tener el Pórtico de la Gloria en el esplendor de su colorido medieval original.

Desgraciadamente, poco sabemos del Maestro Mateo. Algunos señalan su supuesto origen francés debido al conocimiento que tenía de lo que en el país vecino se estaba haciendo. Otros lo hacen compostelano. Aunque en el Pórtico no aparecen ni el comitente – el rey – ni el arzobispo – a excepción de su nombre, “Gudesteo”, en un cimacio de la tribuna -, la efigie del autor quizás sea la del popular “Santo dos croques”. Éste está de rodillas frente al altar mayor de Santiago, ofreciendo la obra a sus espaldas. La cartela en la que según la tradición se leía “Architectus”, junto a la inscripción “Fecit”, alimentan la tradición popular de dar tres cabezazos (croques, en gallego) contra su cabeza para que el maestro nos transmita así parte de la genialidad que le inspiró para su obra maestra.

Más allá de la leyenda, el hecho de que a lo largo de la historia se hable de esta figura como la del autor, y que su nombre y firma aparezcan en un suculento contrato con Fernando II en 1168 para terminar las obras de la catedral, hace pensar que el Maestro Mateo era alguien ya importante y bien considerado en un momento en que los arquitectos y escultores eran meros maestros de obras, artesanos que trabajan con las manos. Mateo anticipa una consideración social del artista que no se vería hasta muchos siglos más adelante, en época del Renacimiento.


Los instrumentos

A través de la detallada representación de los veinticuatro ancianos que tocan instrumentos musicales en el Pórtico de la Gloria, se pudo construir un catálogo de instrumentos de la Edad Media. A partir de estas representaciones se reprodujeron los instrumentos en madera y a tamaño real de los viejos instrumentos y se comprobó que funcionaban perfectamente afinados.

Los instrumentos que aparecen en los relieves del pórtico son:

Salterio

Encontramos a cuatro ancianos tocando el salterio. Se podía tocar apoyándolo sobre el pecho o sobre las rodillas. Consistía en una caja de madera plana con distinta formas sobre la que se tensaban las cuerdas.

Arpa

Encontramos a dos ancianos portando un arpa. Su forma era parecida a un triangulo por lo que sus cuerdas eran de distintas longitudes.

Fídula en ocho

Aparecen cuatro ancianos con este instrumento en los relieves. Se tocaba con arco y su forma nos recuerda a un ocho y era la menos usada en España.

Fídula oval

Aparecen ocho ancianos con la fídula oval. Su forma es curva y se toaba con arco.

Laúd

Vemos a dos ancianos con laúd. A diferencia de las fídulas se tocaba punteando con los dedos.

Organistrum

Debido a su tamaño era tocado por dos músicos. Uno manejaba el teclado y el otro la manivela que accionaba el mecanismo que frotaba las cuerdas.


Iconografía y simbolismo

El Pórtico de la Gloria está lleno de simbolismo y significado religioso, representando una interpretación visual de varios temas teológicos y espirituales. A través de las esculturas y relieves, se narra la historia de la salvación y se transmiten enseñanzas fundamentales de la fe cristiana. Algunos de los elementos más destacados de su iconografía incluyen:

Cristo Pantocrátor

En el tímpano central del pórtico, se encuentra la figura majestuosa de Cristo como el Pantocrátor, el Todopoderoso, rodeado por los símbolos de los cuatro evangelistas. Cristo sostiene un libro que representa la Ley y tiene su mano derecha levantada en un gesto de bendición, mientras que su mano izquierda sostiene una esfera que simboliza su dominio sobre el mundo.

El Juicio Final

En los arcos del pórtico se representan escenas del Juicio Final, con Cristo en el trono como juez de vivos y muertos. Se muestra a los justos siendo llevados al cielo por ángeles, mientras que los condenados son arrastrados al infierno por demonios. Esta representación sirve como recordatorio de la importancia de vivir una vida piadosa y justa.

Los Profetas y los Apóstoles

Las figuras de los profetas y los apóstoles que rodean el tímpano central del pórtico representan la transmisión de la revelación divina a lo largo de la historia, desde el Antiguo Testamento hasta la era apostólica. Cada figura tiene su propia iconografía distintiva y puede estar acompañada de símbolos que representan sus enseñanzas y atributos.

Los Bienaventurados y los Condenados

En los laterales del pórtico se representan figuras de los bienaventurados, aquellos que han alcanzado la salvación, así como los condenados, aquellos que han sido rechazados por su falta de fe o su maldad. Estas representaciones sirven como recordatorio de la importancia de seguir el camino de la virtud y la rectitud moral.

En resumen, la iconografía del Pórtico de la Gloria es rica en simbolismo y ofrece una representación visual poderosa de las enseñanzas fundamentales de la fe cristiana. A través de sus esculturas y relieves, el pórtico invita a los fieles a reflexionar sobre temas como la redención, el juicio divino y la importancia de vivir una vida de fe y virtud.


Impacto Cultural y Turístico del Pórtico de la Gloria

El Pórtico de la Gloria no solo es una obra de arte excepcional, sino también un importante centro de peregrinación, investigación y cultura que ha dejado una huella indeleble en la historia y la identidad de España y del mundo. Su impacto cultural y turístico continúa siendo relevante en la actualidad, atrayendo a visitantes de todas partes y enriqueciendo la experiencia de quienes tienen el privilegio de contemplarlo.

Atracción Turística Principal

El Pórtico de la Gloria es una de las principales atracciones turísticas de España y uno de los destinos más importantes para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago. Cada año, miles de turistas y peregrinos visitan la catedral de Santiago de Compostela para contemplar esta obra maestra del arte románico.

Símbolo de Fe y Devoción

Para los creyentes, el Pórtico de la Gloria es un símbolo de fe y devoción. Muchos peregrinos consideran su visita a la catedral de Santiago y la contemplación del pórtico como un momento espiritualmente significativo en su viaje de fe.

Influencia en el Arte y la Cultura

El Pórtico de la Gloria ha ejercido una gran influencia en el arte y la cultura española y europea. Sus esculturas y relieves han inspirado a numerosos artistas a lo largo de los siglos y han sido objeto de estudio y admiración por parte de historiadores del arte y arqueólogos.

Repercusión Internacional

La fama del Pórtico de la Gloria trasciende las fronteras de España y ha alcanzado una repercusión internacional. Ha sido objeto de interés y admiración por parte de personas de todo el mundo, contribuyendo así a la difusión y promoción del patrimonio cultural español en el ámbito global.

Generador de Actividad Económica

La presencia del Pórtico de la Gloria ha generado actividad económica en la región de Galicia y en toda España. El turismo relacionado con la catedral de Santiago de Compostela, incluyendo las visitas al pórtico, ha impulsado el desarrollo económico y el crecimiento del sector turístico en la zona.

Centro de Investigación y Educación

Además de ser una atracción turística, el Pórtico de la Gloria también es un centro de investigación y educación. Numerosos académicos, historiadores del arte y arqueólogos estudian el pórtico para comprender mejor su historia, significado y técnica artística, contribuyendo así al avance del conocimiento en estos campos.

Identidad Cultural y Nacional

El Pórtico de la Gloria es un símbolo de la identidad cultural y nacional de España. Se considera una de las obras maestras más importantes del arte español y una expresión significativa de la espiritualidad y la creatividad del pueblo español a lo largo de la historia.


Interior de la Catedral

¡Adéntrate en un mundo de asombro y esplendor donde la historia cobra vida! El interior de la Catedral de Santiago de Compostela es un festín para los sentidos, un santuario de belleza celestial que deja boquiabiertos a todos los que tienen el privilegio de cruzar sus umbrales. Desde el momento en que pones un pie dentro, te envuelve una atmósfera de misticismo y grandiosidad, con sus altas bóvedas que parecen tocar el cielo y sus columnas que cuentan historias de tiempos olvidados. Cada rincón rezuma arte y devoción, desde los impresionantes retablos dorados hasta los delicados vitrales que filtran la luz divina. Caminar por sus pasillos es como recorrer un laberinto de maravillas, donde cada capilla y cada altar revela tesoros de fe y cultura. La Catedral de Santiago de Compostela no solo es un lugar de culto, es un portal hacia lo trascendental, una experiencia que transforma corazones y eleva el espíritu. ¡Una visita que deja una huella imborrable en el alma!