Prepárate para vivir uno de los espectáculos más impresionantes del Camino de Santiago. El Botafumeiro, conocido como el "Rey de los incensarios", es un incensario gigante de 50 kilos que vuela por las naves de la Catedral a 70 km/h, elevándose hasta 20 metros de altura. Ocho hombres lo impulsan mientras el incienso arde en llamas, creando una experiencia única que cautiva a peregrinos de todo el mundo desde 1322.
Historia
Orígenes y Construcción
El Botafumeiro, conocido como el "Rey de los incensarios" o "Turibulum mágnum" en latín, constituye uno de los elementos más emblemáticos de la Catedral de Santiago de Compostela. Su nombre gallego, derivado de "botar" (echar) y "fume" (humo), define literalmente su función: "el que echa humo". La primera referencia documental de este extraordinario incensario data de 1322, en una nota marginal del Códice Calixtino, donde se menciona su uso ceremonial en la procesión mitrada del relicario de Santiago Alfeo.
El ingenioso mecanismo que permite el movimiento pendular del Botafumeiro es obra del polifacético aragonés Juan Bautista Celma, verdadero "Leonardo da Vinci" español del Renacimiento. A finales del siglo XVI, este pintor, arquitecto e inventor revolucionó el sistema sustituyendo las primitivas vigas de madera por un sofisticado entramado de hierro fundido en Vizcaya. Su diseño, situado bajo el cimborrio, permite que los cincuenta kilogramos del incensario alcancen veinte metros de altura con una inclinación de 82 grados, quedando a escaso metro de la bóveda sin riesgo de colisión.
Significado Jacobeo y Funciones Litúrgicas
Más allá de su espectacularidad visual, el Botafumeiro cumplía una función práctica esencial en la Edad Media. La Catedral de Santiago permanecía abierta día y noche para acoger a los peregrinos, quienes incluso pernoctaban en las tribunas. El gran incensario purificaba el ambiente y perfumaba el espacio sagrado con el incienso que, por la velocidad del movimiento —unos setenta kilómetros por hora—, llega a arder en llamas.
Simbólicamente, el humo del incienso representa las oraciones de los fieles que ascienden hacia el cielo, dignificando las celebraciones litúrgicas más solemnes. Su uso se ha mantenido como tradición en misas especiales y cuando grupos de peregrinos lo solicitan, acompañado habitualmente del Himno al Apóstol.
Curiosidades e Incidentes Históricos
A lo largo de su historia, varios incensarios han ocupado este lugar ceremonial. El que precedió al actual fue robado por las tropas francesas en 1808, siendo sustituido en 1851 por el diseño en latón bañado en plata del orfebre compostelano José Losada. En 1971, la Hermandad de Alféreces Provisionales donó una réplica en plata que se conserva actualmente.
Entre realidad y leyenda, diversos incidentes han marcado la historia del Botafumeiro. El más famoso ocurrió en 1499, cuando presuntamente en presencia de Catalina de Aragón, el incensario salió despedido por la puerta de las Platerías estrellándose en la plaza. Otros episodios menores de desviación de trayectoria se registraron en 1622 y 1937, añadiendo dramatismo a su ya espectacular ceremonia.
El funcionamiento requiere la coordinación de ocho tiraboleiros, quienes mediante cuerdas con nudos esféricos manejan la gruesa maroma de sesenta centímetros que sostiene el incensario, creando uno de los espectáculos litúrgicos más impresionantes del cristianismo.
Preguntas frecuentes sobre El Botafumeiro
¿Cuánto pesa y mide el Botafumeiro actual?
El incensario actual pesa 62 kilos vacío y mide 1,49 metros de altura.
No siempre fue así: hasta 2006 pesaba 53 kg, pero una restauración dirigida por Luis Molina Acedo le añadió un baño de plata que elevó su peso a los 62 kg actuales.
¿Cómo consiguen los tiraboleiros que vuele tan alto?
Mediante un mecanismo de tornos y una cuerda sintética de 65 metros de longitud, 5 centímetros de diámetro y 90 kilos de peso (antes era de cáñamo o esparto). Ocho tiraboleiros lo impulsan primero para ponerlo en movimiento y luego tiran cada uno de un cabo de la cuerda para ganar velocidad, en una técnica que antes dirigía el ya desaparecido "tiraboleiro mayor".
¿Qué distancia y velocidad alcanza en su recorrido?
Recorre un arco de 65 metros entre la puerta de la Azabachería y la de las Platerías, alcanzando hasta 68 km/h y una altura máxima de 21 metros, con una inclinación de 82°. Para llegar a esa altura máxima se necesitan 17 recorridos completos.
¿Es siempre el mismo incensario el que vuela?
El Botafumeiro más antiguo se reserva para las misas solemnes. Cuando está en restauración, se usa una réplica en plata donada por los Alféreces Provisionales en 1971. El resto de los días, en su lugar se expone un contrapeso de alpaca conocido popularmente como "la alcachofa".
¿Desde cuándo existe la tradición del Botafumeiro?
Según la tradición, el uso del incensario se remonta al siglo XI, para perfumar el templo y disimular el olor de los peregrinos tras el Camino. El incensario ha cambiado varias veces a lo largo de la historia: el que existía en el siglo XIX fue robado por las tropas de Napoleón en 1809, y sustituido por el actual, obra del orfebre José Losada en 1851.
¿Se puede solicitar el vuelo del Botafumeiro fuera de las fechas fijas?
Sí. Además de las doce fechas litúrgicas fijas al año, puede solicitarse en cualquier misa mediante una ofrenda de 500 euros, dirigida a la Oficina de Acogida al Peregrino. Esta reducción a fechas fijas (antes volaba cada domingo) responde al desgaste que genera su uso.
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