Sumérgete en la historia de una de las fachadas más emblemáticas de la Catedral de Santiago. La Fachada de la Quintana, una magistral obra barroca del siglo XVII, transformó por completo el aspecto oriental del templo. Aquí encontrarás la célebre Puerta Santa, que solo se abre en Años Santos, decorada con figuras de apóstoles del Maestro Mateo. Admira también la Puerta Real y descubre cómo esta fachada-telón oculta siglos de historia.
Historia
La Puerta Santa y el Año Santo
La cabecera románica de la Catedral se oculta en la Plaza de la Quintana tras un largo muro barroco coronado de pináculos, obra de Peña de Toro y Domingo de Andrade, que en el siglo XVII unificaron visualmente toda la fachada este: la Torre del Reloj, la Puerta Real, la Puerta Santa y la Puerta de los Abades.
La reforma barroca arrancó en 1657 con la construcción de la Puerta Real, decorada con el escudo de Carlos V y hoy sede de la tienda de la Catedral. Pero el verdadero centro de atención de los peregrinos es la Puerta Santa, que desde el siglo XVI conduce directamente al deambulatorio y a las reliquias apostólicas. Solo se abre con ocasión del Año Santo, celebrado cada vez que el 25 de julio cae en domingo; traspasarla, cumpliendo las condiciones de confesión y comunión, permite ganar el Jubileo.
El lienzo de la Puerta Santa está enmarcado por 24 estatuas recuperadas del coro de piedra románico del Maestro Mateo, desmontado en el siglo XVI. En lo alto destacan las esculturas de Santiago y sus discípulos Atanasio y Teodoro, obra de Pedro do Campo de 1694, mientras que la puerta de bronce actual fue diseñada en 2004 por el escultor gallego Suso León.

Orígenes y Construcción
La Fachada de la Quintana surge como una necesidad estética y funcional en el siglo XVII, cuando el canónigo fabriquero Vega y Verdugo encargó a José de la Peña de Toro "adecentar" lo que entonces era el lado menos armonioso de la catedral. La antigua cabecera románica, con sus ábsides y capillas adosadas, había evolucionado de manera irregular a lo largo de los siglos, creando un conjunto arquitectónico caótico que contrastaba con la sobriedad del monasterio de Antealtares.
De la Peña de Toro diseñó una magistral "fachada telón barroca" que unifica y enmascara homogéneamente toda la irregularidad medieval tras ella. Esta solución arquitectónica, completada con una elegante balaustrada rematada por modernos pináculos coronados con bolas, sustituyó las antiguas almenas que conferían a la catedral un aspecto de fortaleza. Tras el muro, un corredor-balcón permite la circulación sobre la animada plaza.

La Plaza de la Quintana: Espacio Sagrado y Profano
La Plaza de la Quintana constituía uno de los centros neurálgicos de la Compostela medieval, albergando la sede del Concejo entre los siglos XV y XVI e innumerables puestos del mercado. Su división en Quintana de Muertos y Quintana de Vivos refleja la dualidad sagrada y profana del espacio: la parte inferior servía como cementerio para los difuntos sin sepultura parroquial, mientras que la superior bullía con la actividad comercial y administrativa.
Esta transformación barroca integró definitivamente la iglesia de la Corticela dentro del recinto catedralicio, aunque mantuvo su carácter de parroquia independiente. Para su acceso se abrió la sencilla y clásica Puerta de los Abades, contrastando con la monumentalidad de otras entradas.

Puertas y Simbolismo Jacobeo
La Puerta Santa, situada casi en el centro de la fachada, constituye el elemento más simbólico del conjunto. Abierta por primera vez en el siglo XVI y modificada en el XVII, ganó monumentalidad incorporando figuras de Apóstoles y personajes del Antiguo Testamento procedentes del derribado coro del Maestro Mateo. Corona la portada Santiago Peregrino flanqueado por sus discípulos Atanasio y Teodoro, todos portando el característico gorro de peregrino, obras del escultor Pedro del Campo.
La Puerta Real, iniciada en 1658 bajo la torre del reloj, servía como acceso ceremonial para los miembros de la realeza. Su aspecto actual se debe a Domingo de Andrade, quien en 1700 la decoró con sus característicos trofeos militares y sartas de frutas, creando un conjunto de gran riqueza ornamental.

Proyectos Truncados y Vestigios Góticos
La historia de esta fachada incluye ambiciosos proyectos que nunca llegaron a materializarse. Destaca el intento del arzobispo Juan Arias de construir una gran cabecera gótica que habría transformado la planta de cruz latina en cruz griega, proyecto que murió con su promotor en 1266. Escasos restos de esta obra inconclusa permanecen bajo las escaleras que conectan ambas quintanas, testimonio silencioso de las grandes transformaciones soñadas para este espacio sagrado.
Preguntas frecuentes sobre Fachada de la Quintana
¿Por qué la Plaza de la Quintana se conoce como "de los vivos y los muertos"?
Porque en origen era un único espacio, la Quintana de Muertos, donde se enterraba a los vecinos de Compostela que no tenían sepultura en su propia parroquia. Hoy sigue dividida en dos partes, Quintana de Vivos y Quintana de Muertos, separadas por la escalinata.
¿Qué es la Puerta Real y por quién se usaba?
Es la puerta por la que accedían históricamente los miembros de la realeza a la catedral, situada bajo la Torre del Reloj. Se comenzó a construir en 1658 y Domingo de Andrade le dio su aspecto actual en 1700, decorándola con sus característicos trofeos militares y sartas de frutas.
¿Qué es la Puerta de los Abades o de la Corticela?
La puerta que se abrió en el nuevo muro barroco para dar acceso a la iglesia de la Corticela, una parroquia independiente que quedó integrada dentro del recinto de la catedral tras las obras de cierre del siglo XVII, aunque conservando su carácter propio.
¿Por qué se dice que esta fachada es una "fachada telón"?
Porque su función fue puramente estética: enmascarar de forma homogénea, con un nuevo muro barroco diseñado por José de la Peña de Toro, el caos de puertas, capillas y añadidos irregulares que se habían acumulado durante siglos en la antigua cabecera románica de la catedral.
¿Hubo otros proyectos para esta zona de la catedral que nunca se llegaron a construir?
Sí, al menos dos. En el siglo XIII, don Juan Arias inició una gran cabecera gótica que habría transformado la planta de la catedral de cruz latina a cruz griega, proyecto que quedó enterrado con su muerte en 1266. Siglos más tarde, en 1794, Melchor de Prado proyectó una nueva Puerta Santa de estilo neoclásico que tampoco se llegó a construir.
¿Qué elemento sustituyó a las antiguas almenas de la fachada?
Una balaustrada con modernos pináculos coronados por bolas, obra de José de la Peña de Toro, que eliminó el aspecto de fortaleza que tenían las almenas medievales y unificó visualmente el conjunto con el nuevo estilo barroco.
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