Catedral de Santiago
Capilla del Pilar - Catedral de Santiago

Capilla del Pilar

Adéntrate en la magnífica Capilla del Pilar, donde el arte barroco alcanza su máximo esplendor en la Catedral de Santiago. Construida entre 1696 y 1719, esta joya arquitectónica te cautivará con sus mármoles policromados, jaspes brillantes y una decoración única. Admira la Virgen del Pilar traída desde Zaragoza, el sepulcro del arzobispo Monroy y las extraordinarias cajoneras de ébano con incrustaciones de marfil.

Historia

De Capillas Románicas a Espacio Barroco

El estilo barroco aparece en todo su esplendor en la Capilla del Pilar, con acceso desde el deambulatorio, ocupando el espacio de dos de las capillas románicas primitivas del transepto y de la propia girola. Se levanta en el solar que dejó libre el derribo de las capillas de San Andrés y de San Martín o San Fructuoso, esta última sede de una parroquia hoy trasladada a la iglesia de la Quinta Angustia, en la parte trasera del Palacio de Rajoy.

Con esta liberación de espacio en un punto tan importante del templo, cerca del altar mayor, la idea inicial del cabildo no era levantar una capilla, sino una nueva sacristía, grande y de cómodo acceso al lugar de la liturgia. Al frente de este cometido fue puesto Domingo de Andrade, quien trabajó en el proyecto desde 1696 hasta 1711, año en que su avanzada edad y delicada salud le hicieron pasar el testigo a su sucesor, Fernando de Casas.

Del Proyecto de Sacristía a la Capilla de Monroy

En 1713, ya con Fernando de Casas al frente de las obras, el arzobispo Monroy consiguió que el nuevo espacio en construcción fuera una capilla en lugar de una sacristía, corriendo él con todos los gastos, por sus marcadas referencias jacobeas. Monroy murió en 1715 sin ver la obra terminada. Su monumento funerario, a la derecha de la entrada, le representa con fiel naturalismo, arrodillado hacia el altar según el modelo que se ve en otros sepulcros, como los de la capilla del Cristo de Burgos. Tallado en mármol con ampulosos pliegues en sus telas, su rostro sereno y casi vivo es un fiel retrato del prelado. El autor fue Fernández de Sande, quien también firmaría las imágenes de los retablos, salvo la titular: una Virgen del Pilar traída de Zaragoza, ante la que se postra un Santiago Peregrino también de mármol y con detalles dorados.

Mármoles de Media Europa

En 1717, Fernando de Casas viajó a Lisboa para comprar jaspes y mármoles con los que ornamentar el espacio, adquiriendo también una partida de madera de Brasil con la que se construiría la nueva cajonería, de maderas nobles e incrustaciones de marfil —un conjunto ebanístico único en Galicia—. Se cree que en esta compra influyeron tanto el precedente de un lote de madera adquirido por el Cabildo en 1670 como la visita que el propio Casas realizó a la sacristía de San Vicente de Fora, en la capital lusa, cuya decoración marmórea estaba también en fase de construcción y cuya cajonería se ejecutó igualmente con maderas brasileñas. Casas contactó allí con el maestro de aquella obra, a quien incluso compró varias partidas de mármoles para el edificio compostelano.

La procedencia de estos materiales quedó registrada en un manuscrito de 1731, donde se indica que se gastaron millón y medio de reales en la construcción y decoración del recinto, comprando "piedras, leños y bronces de unas y otras regiones, y franqueando sus senos Tortosa para sus mármoles almendrados, sus turquesas Lisboa, su alabastro Valencia, la Liguria sus jaspes, Nápoles su blanco mármol, el Brasil sus évanos y virgineas y el Septentrión sus bronces".

El Retablo y la Decoración Jacobea

Las obras continuaron con el nuevo arzobispo, y no se terminaron hasta 1719. La compleja decoración de la capilla, sin embargo, se demoró hasta 1723. Todo el espacio se anima con mármoles y jaspes, cuyos colores se complementan con algunos detalles pintados y dorados. Estos mismos materiales fueron utilizados por Miguel de Romay para el retablo mayor, quizás trazado por el propio Fernando de Casas, ya que recuerda en su desarrollo y motivos ornamentales a la parte central de la fachada del Obradoiro. El remate del retablo enmarca un lienzo de Juan Antonio García de Bouzas, que representa la milagrosa aparición en Zaragoza de la Virgen sobre el pilar a Santiago y sus discípulos. Este mismo pintor fue el encargado de los toques de pintura que completan la decoración de la capilla.

La cúpula, decorada con motivos jacobeos —arcas, cruces de Santiago y conchas de vieira— así como con los escudos de Monroy entre hojas y frutas, se levanta sobre trompas que se convierten en enormes veneras con la cruz de Santiago en el centro, cubriendo toda la rectangular capilla. El capulín con el que está rematada aporta luz a los coloridos materiales. Esta decoración de vieiras y estrellas sirvió, años después, como fuente de inspiración para el logotipo de los Xacobeos de 2004 y 2010.

Rejas de Bronce y Cajoneras de Maderas Nobles

Desde la girola se accede a la capilla del Pilar a través de dos rejas de bronce fundidas en 1721, cuyo diseño recuerda también a Fernando de Casas. Se encuentran prácticamente enfrente de los dos nichos que, al fondo de la capilla, flanquean el altar y cobijan sendas cajoneras diseñadas también por Casas. Sus maderas nobles, como ébano o caoba, junto con las incrustaciones de marfil y carey, las convierten en dos de los muebles más importantes de todo el conjunto catedralicio.

El conjunto fue inaugurado solemnemente en septiembre de 1723, convirtiéndose en su momento en una de las capillas más ricas y lujosas de España.

De Sacristía Encubierta a Capilla de Culto

Pese a su nueva condición de capilla desde 1713, el espacio siguió utilizándose durante generaciones como sacristía y vestuario capitular, la función para la que originalmente había sido concebido. No fue hasta 1879 cuando el cardenal Payá prohibió expresamente que el recinto continuara con este uso práctico, limitándolo desde entonces a su función exclusiva como capilla de culto. Aun así, todavía en 1943 sus cajoneras seguían utilizándose para guardar las ropas sagradas; en la actualidad se conservan vacías.

Preguntas frecuentes sobre Capilla del Pilar

¿Por qué se construyó la Capilla del Pilar donde había otras capillas?

Ocupa el solar de dos antiguas capillas románicas del transepto, derribadas para liberar espacio: la de San Andrés y la de San Martín o San Fructuoso, cuya parroquia se trasladó entonces a la iglesia de la Quinta Angustia.

¿Se pensó siempre como una capilla, o tuvo otro propósito inicial?

No: el proyecto original del Cabildo era construir una nueva sacristía grande y de fácil acceso, dirigida por Domingo de Andrade desde 1696. Solo en 1713, ya con Fernando de Casas al frente de las obras, el arzobispo Monroy convirtió el proyecto en una capilla, costeándola él mismo.

¿Quién es la figura arrodillada que se ve junto a la entrada?

El monumento funerario del arzobispo Monroy, mecenas de la capilla, tallado en mármol por Fernández Sande con gran naturalismo. Monroy murió en 1715 sin llegar a ver terminada la obra que él mismo había impulsado.

¿Qué representa el lienzo del retablo mayor?

La aparición milagrosa de la Virgen del Pilar en Zaragoza, presentándose sobre una columna ante Santiago y sus discípulos. Es obra de Juan Antonio García de Bouzas, quien también se encargó de los toques de pintura que completan el resto de la decoración de la capilla.

¿Qué simbolismo tiene la decoración de la cúpula?

Motivos jacobeos: arcas, cruces de Santiago y conchas de vieira, combinados con los escudos heráldicos del arzobispo Monroy. Se apoya sobre trompas convertidas en grandes veneras con la cruz de Santiago en el centro.

¿Qué son las cajoneras que flanquean el altar?

Dos muebles diseñados por Fernando de Casas, considerados de los más importantes de todo el conjunto catedralicio por sus maderas nobles —ébano y caoba— y sus incrustaciones de marfil y carey.

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