Adéntrate en una de las capillas más impresionantes de la Catedral de Santiago, donde el arte barroco alcanza su máximo esplendor. La Capilla del Cristo de Burgos, construida hacia 1664, alberga los magníficos sepulcros orantes de los cardenales Carrillo y García Cuesta, obras maestras del naturalismo escultórico. Su planta de cruz griega coronada por cúpula acoge retablos únicos y la venerada imagen del Cristo de Burgos del siglo XVIII.
Historia
El Último Gran Monumento Funerario
El último gran monumento funerario de la catedral es el del apóstol Santiago, enterrado en un sepulcro romano. Pero en la Capilla del Cristo de Burgos, hacia los pies de la catedral, se encuentra otro monumento notable: el que el maestro Cisneros realizó para el cardenal García Cuesta. Su naturalismo, propio de finales del siglo XIX, dialoga perfectamente con el conmovedor naturalismo barroco de su "pareja", al otro lado de la capilla: una escultura del fundador de la capilla, el arzobispo Carrillo, por la que esta también sería conocida popularmente.
Ambas son figuras orantes, arrodilladas, con sus atributos de canónigos sobre dobles cojines encima del reclinatorio. En el sepulcro del cardenal Carrillo, la policromía acentúa el naturalismo del conjunto. Su autor fue uno de los maestros que trabajaron en el tabernáculo del altar mayor, Pedro del Valle.
Los Retablos de Mateo de Prado
Además de los nichos que acogen los sepulcros de Carrillo y de García Cuesta, los brazos laterales de la planta de cruz griega los ocupan un retablo dedicado al Llanto de San Pedro y otro dedicado a "Santa María Salomé, el Zebedeo y sus hijos", según la escritura de fundación de la capilla, otorgada en 1662. Son retablos de la escuela de Mateo de Prado, discípulo del gran imaginero barroco español Gregorio Fernández. A él, y a Bernardo Cabrera —autor de las primeras columnas salomónicas de España y del antiguo retablo de Reliquias de la catedral— se debe el retablo principal de esta capilla.
Una Fundación del Arzobispo Carrillo
Pedro Carrillo y Acuña, de origen burgalés, fue arzobispo de Compostela entre 1655 y 1667. Según reza la escritura fundacional de la capilla, fechada el 9 de diciembre de 1664, mandó levantar "a fundamento una capilla en la Santa Apostólica Iglesia de Señor Santiago con invocación del Santo Cristo de Burgos... la cual fábrica es de cantería labrada con su portada, media naranja, algunos escudos de mis armas y un altar principal". Como parte de esta decoración, hizo colocar su escudo familiar en las pechinas de la cúpula, donde aún hoy pueden verse.
El espacio entre los dos sepulcros es una de las capillas "menores" más grandes de la catedral, de planta de cruz griega cubierta con cúpula, con dos sacristías y una tribuna desde la que el propio arzobispo Carrillo se entregaba a la oración, según recoge la escritura fundacional. Su factura y decoración, de un barroco incipiente, responden al momento en que fue levantada, hacia 1664, siguiendo las trazas ideadas por Melchor de Velasco en tiempos del fabriquero Vega y Verdugo.
El Crucificado que da Nombre a la Capilla
El nombre de la capilla proviene de la imagen que la preside, una talla con pelo natural, obra de la escuela burgalesa del siglo XVIII. Un Crucificado venerado en esta capilla sustituye al lienzo original.
Preguntas frecuentes sobre Capilla del Cristo de Burgos
¿Por qué la capilla tiene dos nombres, "Cristo de Burgos" y "del cardenal Carrillo"?
Por dos razones distintas: el nombre popular actual viene de la imagen que preside la capilla, un Crucificado con pelo natural de la escuela burgalesa del siglo XVIII, mientras que "capilla de Carrillo" hace referencia al arzobispo Carrillo, su fundador, cuyo sepulcro se encuentra en su interior.
¿Quiénes son las dos figuras arrodilladas que se ven a cada lado de la capilla?
Los sepulcros orantes del cardenal Carrillo, fundador de la capilla, y del cardenal García Cuesta, este último obra del maestro Cisneros y considerado el último gran monumento funerario de la catedral, sin contar el del propio Apóstol. Ambas figuras están arrodilladas con los atributos propios de un canónigo.
¿Cuándo se construyó la capilla y quién la diseñó?
Hacia 1664, siguiendo las trazas de Melchor de Velasco, en tiempos del fabriquero Vega y Verdugo, la misma figura clave que impulsó la reforma barroca de otras zonas de la catedral, como la Capilla Mayor y la fachada de la Quintana.
¿Qué representan los retablos laterales de la capilla?
Uno está dedicado al Llanto de San Pedro y el otro a Santa María Salomé, el Zebedeo y sus hijos, según la escritura de fundación de 1662. Ambos son obra de la escuela de Mateo de Prado, discípulo del gran escultor barroco Gregorio Fernández.
¿Quién hizo el retablo principal de la capilla?
Bernardo Cabrera y Mateo de Prado. Cabrera es conocido además por ser el autor de las primeras columnas salomónicas construidas en España, y por haber realizado el antiguo retablo de la Capilla de las Reliquias.
¿Para qué usaba el arzobispo Carrillo la tribuna de la capilla?
Como espacio privado de oración, según recoge la propia escritura fundacional del recinto. La capilla cuenta también con dos sacristías propias, algo poco habitual entre las capillas "menores" de la catedral.
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