Capilla Mayor - Catedral de Santiago
Catedral de Santiago Mil años de historia · Arte · Espiritualidad

Capilla Mayor

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Historia

Orígenes y Construcción Histórica

La Capilla Mayor de Santiago de Compostela constituye el corazón espiritual y arquitectónico de una de las catedrales más veneradas de la cristiandad. Su origen se remonta a un rico mausoleo romano preexistente, conocido como "Arca marmorica" por sus mármoles, donde según la tradición fue enterrado el apóstol Santiago. Este sepulcro condicionó desde el inicio la anchura de las cabeceras prerrománicas, creando esa desproporción característica respecto al cuerpo de naves que aún hoy podemos observar.

Hacia 1105, el arzobispo Gelmírez emprendió una transformación decisiva: destruyó la parte más elevada del edificio romano original y levantó el cimborrio, altar y retablillo que perdurarían hasta la Edad Moderna. Su baldaquino de metal, madera y piedras preciosas, rematado por una rica cruz, estableció el modelo arquitectónico que inspiraría las futuras renovaciones.

La Revolución Barroca de Vega y Verdugo

Entre 1659 y 1671, el arzobispo Vega y Verdugo transformó radicalmente el espacio en clave barroca, aunque respetó la medieval imagen del Santiago Sedente, que preside la basílica desde su consagración en 1211. Esta figura fue "modernizada" con trono, bordón, corona y una esclavina de plata costeada por el arzobispo Monroy a finales del XVII.

El elemento más innovador es el espectacular baldaquino diseñado por Domingo de Andrade, una estructura de madera sostenida por angelotes que sustituyen las tradicionales columnas. Su coronamiento piramidal se inspiró en el Triunfo sevillano de 1671, mientras que el Santiago Caballero de Clavijo de Mateo de Prado parece saltar sobre las naves catedralicias, recordando eternamente el sepulcro apostólico mediante un arca estrellada soportada por ángeles.

Significado Jacobeo y Simbolismo Real

La capilla materializa la idea del Real Patronato español sobre Santiago, visible en los relieves que muestran al Santiago Peregrino rodeado por los reyes Alfonso II, Ramiro II, Fernando II y Felipe IV. Esta dimensión política se reforzó cuando Felipe IV estableció en 1643 una rica pensión anual para sufragar los gastos de la nueva capilla.

El programa iconográfico barroco, con el escudo real acompañado de las Virtudes Cardinales, convierte el espacio en una verdadera apoteosis de la monarquía hispánica bajo la protección apostólica. Los pilares medievales del deambulatorio quedan camuflados con mármoles, jaspes y columnas salomónicas, creando un conjunto que rivaliza con San Pedro de Roma.

Curiosidades y Detalles Singulares

Las lámparas votivas constituyen un tesoro acumulado a lo largo de siglos: desde las cuatro costeadas por Alfonso XI tras la victoria del Salado (1340), hasta la del Gran Capitán (1512) o las barrocas realizadas en Roma por Lous Baladier (1765). El ministro compostelano Eugenio Montero Ríos donó otra en 1895, actualmente en la sacristía.

Las tribunas altas laterales, añadidas cuando el barroco daba paso al neoclásico, sirvieron de refugio discreto para el último cardenal de Santiago, Fernando Quiroga Palacios, en el siglo XX. El "camarín de Santiago" se forró con la plata resultante de fundir el altar medieval de Gelmírez en 1670, simbolizando la continuidad histórica bajo nuevas formas artísticas.

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