La Capilla del Espíritu Santo, también conocida como Capilla de Sancti Spiritus, es un ejemplo del rico patrimonio funerario y arquitectónico de la Catedral de Santiago. Su historia se remonta al siglo XIII, cuando se construyó sobre la antigua Capilla de Santa María de la Corticela. A lo largo de los siglos, ha sido testigo de importantes reformas que reflejan diversos estilos arquitectónicos, desde el románico al barroco.
Construida como panteón de Pedro Vidal en el siglo XIII, la capilla adquirió su forma alargada gracias a las reformas realizadas por su biznieto, Gonzalo Pérez de Moscoso. Este añadió una bóveda apuntada y decorativas ménsulas góticas. Desde su inicio, el carácter funerario marcó la identidad de la capilla, que alberga los restos del fundador y otros personajes destacados.
En el siglo XVI, Jácome García y otros arquitectos llevaron a cabo importantes reformas que afectaron la cabecera y la sacristía. En el siglo XVII, Domingo de Andrade introdujo elementos barrocos, como una tribuna abierta y una portada decorada. Estas transformaciones reflejan la adaptación de la capilla a nuevas necesidades estéticas y litúrgicas.
La capilla alberga siete sepulcros que destacan por su diversidad y simbolismo. Entre ellos se encuentran:
- El sepulcro del chantre Juan de Melgarejo (1534), notable por el expresivo rostro del yacente.
- El del cardenal Pedro Varela (1574), más hierático.
- El del fundador Pedro Vidal, junto a otros como el del arzobispo Alonso Sánchez de Moscoso, decorado con un Descendimiento de la Cruz del siglo XVI.
Estos sepulcros, aunque menos realistas que los de otras capillas, portan elementos como báculos y mitras que reflejan el rango de los difuntos.
El retablo actual, situado en el fondo de la capilla, fue colocado tras 1945, tras la retirada del coro de madera del trascoro. Este retablo incluye una imagen de la Virgen de la Soledad, creada en 1666 por un taller madrileño, con un frontal de plata obra del orfebre Antonio de Morales. La Virgen Preñada o de la O, venerada en el altar mayor de esta capilla, hoy se exhibe en el Museo de la Catedral.
La capilla es un compendio de detalles arquitectónicos notables:
- Arcos trilobulados y castelletes: Inspirados en el Maestro Mateo, evocan estructuras medievales como el coro pétreo.
- Rejas y escudos: El acceso a la capilla está cerrado por una reja atribuida a Domingo de Andrade, decorada con escudos de la familia Moscoso.
- Cruces de consagración: Una de las cruces de consagración de la catedral corona la entrada, simbolizando la sacralidad del espacio.
La Capilla del Espíritu Santo es un testimonio vivo de la historia, la arquitectura y el arte funerario de la Catedral de Santiago. Desde su origen como panteón hasta sus reformas barrocas, la capilla conserva un rico legado que invita a los visitantes a explorar los detalles de su simbolismo y belleza artística.
Fue construida en el siglo XIII como un panteón funerario para su fundador, Pedro Vidal.
En el siglo XVII, Domingo de Andrade introdujo elementos barrocos notables, como una tribuna y una portada decorada.
La capilla alberga siete sepulcros, entre los que se encuentran los del fundador Pedro Vidal, el chantre Juan de Melgarejo y el cardenal Pedro Varela.
El retablo, colocado después de 1945, incluye una imagen de la Virgen de la Soledad de 1666.
La capilla presenta arcos trilobulados y castelletes inspirados en el coro pétreo del Maestro Mateo.