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Capilla de la Comunión - Catedral de Santiago

Capilla de la Comunión

Descubre la fascinante historia de la Capilla de la Comunión, donde antiguamente se alzaba la capilla funeraria gótica del arzobispo Lope de Mendoza. Transformada en el siglo XVIII por el arquitecto Domingo Lois Monteagudo, hoy presenta una elegante rotonda neoclásica con cúpula sostenida por columnas jónicas. Admira la gótica Virgen del Perdón tallada en alabastro y las esculturas de los cuatro doctores de la iglesia.

Historia

Del Cuadrado al Círculo: una Rotonda Neoclásica

La planta del espacio de la capilla se presenta como un cuadrado que se transforma en octógono, y este, a su vez, en un círculo. De este modo, el conjunto está dotado de un aire de perfecta rotonda neoclásica, a pesar de lo irregular del espacio al que se adapta la capilla. La cubierta, una cúpula originalmente culminada por una linterna, presenta hoy, tras las reformas del siglo XX, un simple óculo. Dicha cúpula se apoya en ocho robustas columnas jónicas, entre las que pueden verse las hornacinas de los cuatro doctores de la Iglesia, tallados por Juan Dávila y Gregorio Español en el siglo XVII. Ellos fueron también los autores del coro de madera que, a principios del mismo siglo, sustituyó al del Maestro Mateo, situado en la nave central de la catedral.

Vestigios de su Origen Funerario

La simple lápida negra del arzobispo don Lope que se ve en el suelo evoca aún hoy el origen funerario de la antigua capilla, así como los dos sepulcros de mármol de alrededor de 1900 que decoran sendas imágenes, de la Fe y la Esperanza, a derecha e izquierda de la capilla, obra que se debe a Ramón Constenla.

La Virgen del Perdón y el Sepulcro Perdido

En esta capilla se venera también una de sus imágenes titulares: una Virgen del Perdón de estilo gótico internacional, tallada en alabastro, en cuya peana un orante don Lope ofrece su obra a la Señora. Sin embargo, nada se conserva del fabuloso sepulcro del arzobispo, tallado también en alabastro y sostenido por leones, que estaba situado en el centro de la capilla. Cabe destacar que, junto a él, la Universidad de Santiago concedió los grados de Maestre y Licenciado durante siglos.

La Reforma Neoclásica del Arzobispo Rajoy

Parece ser que la vieja capilla funeraria estaba en bastante mal estado cuando, en 1764, el arzobispo Bartolomé Rajoy cedió quince mil ducados para "rectificar y componer la capilla de don Lope de Mendoza", quizás pensando en convertirla en su propio panteón y en comulgatorio. Los pagos a Domingo Lois Monteagudo, arquitecto encargado del proyecto, empezaron a librarse en 1766, cuando se generó también toda la documentación relativa al discurrir de las obras. Entre los avatares que Lois Monteagudo tuvo que superar se encuentran diversos enfrentamientos con canteros y operarios, y finalmente acabaría dejando la obra en manos de Miguel Ferro Caaveiro en 1770, quien respetó casi todo lo trazado por su antecesor.

Lo Poco que Queda del Gótico

No es el gótico el estilo que más huellas ha dejado en la catedral de Santiago. Muchas de sus aportaciones fueron pronto sustituidas por otras más modernas —como es el caso del claustro medieval—, maquilladas con añadidos posteriores —como la Torre del Reloj—, o bien destruidas por completo, como sucedió con la capilla funeraria de don Lope de Mendoza. Esta estaba ubicada donde se abre hoy la Capilla de la Comunión, y de ella solo nos ha llegado el dintel, que aún hoy campea a la entrada de la nueva capilla con el escudo de don Lope.

Preguntas frecuentes sobre Capilla de la Comunión

¿Qué había en el espacio que hoy ocupa la Capilla de la Comunión?

La capilla funeraria gótica del arzobispo don Lope de Mendoza, destruida casi por completo. Solo se conserva el dintel original, con el escudo de don Lope, todavía visible hoy en la entrada de la capilla actual.

¿Qué pasó con el sepulcro de don Lope de Mendoza?

Se ha perdido por completo. Era un fabuloso sepulcro tallado en alabastro y soportado por leones, situado en el centro de la antigua capilla gótica, donde además la Universidad de Santiago concedió durante siglos los grados de Maestre y Licenciado.

¿Cuándo y por qué se transformó la capilla a su estilo neoclásico actual?

En 1764, cuando el arzobispo Bartolomé Rajoy cedió quince mil ducados para reformarla, posiblemente pensando en convertirla en su propio panteón. El proyecto, iniciado por Domingo Lois Monteagudo en 1766, fue finalmente completado por Miguel Ferro Caaveiro a partir de 1770.

¿Qué forma geométrica tiene la planta de la capilla?

Una combinación singular: un cuadrado que se transforma en octógono y este, a su vez, en un círculo, logrando un efecto de rotonda neoclásica perfecta pese a la irregularidad del espacio original al que tuvo que adaptarse.

¿Quién talló las imágenes de los cuatro doctores de la Iglesia en las hornacinas?

Juan Dávila y Gregorio Español, en el siglo XVII, los mismos artistas responsables del coro de madera que sustituyó entonces al antiguo coro pétreo del Maestro Mateo en la nave central de la catedral.

¿Queda algún rastro visible del origen funerario de la antigua capilla?

Sí: una sencilla lápida negra del arzobispo don Lope en el suelo, junto a dos sepulcros de mármol de alrededor de 1900 con las imágenes de la Fe y la Esperanza, obra de Ramón Constenla.

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