Adéntrate en una de las capillas más fascinantes de la Catedral de Santiago, donde la historia románica se fusiona con el arte renacentista. Originalmente dedicada a Santa Fe, esta capilla del siglo XII alberga el magnífico sepulcro de don Diego de Castilla, obra del maestro flamenco Arnao. Admira su estructura semicircular, el retablo policromado y los capiteles que narran la historia de Santa Fe.
Historia
La Reja y el Recuerdo de Santa Fe de Conques
Se accede a esta capilla atravesando una reja cuya autoría ha sido vinculada a Guillén de Bourse, siguiendo un diseño similar en sus balaustres al de la que fue colocada en la capilla del Salvador hacia 1534. Destacan también los capiteles que flanquean la entrada. Uno representa la condena de la Fe, con el verdugo portando la espada camino del suplicio; el otro, la autoinculpación de San Caprasio ante el ejemplo de aquella, al confesar sus creencias. Ambos evidencian la dedicación original a Santa Fe de esta capilla, y de hecho están relacionados con Santa Fe de Conques, en Francia, iglesia de peregrinación camino a Santiago.
Una Capilla de la Segunda Fase Constructiva
Junto a la puerta de la Vía Sacra, al final del deambulatorio y en torno al sepulcro apostólico, se abre otra de las primitivas capillas románicas. Pertenece, según algunos estudiosos, al inicio de la segunda fase constructiva de la catedral, aunque existe diversidad de opiniones sobre si la fábrica se paró por completo en aquel momento o si, por el contrario, se realizaron algunos trabajos menores de forma más lenta. Entre quienes defienden esta segunda postura, Durliat sostiene que durante esta interrupción se levantaron y decoraron las capillas inmediatas al crucero: la de San Andrés, en el lado sur, donde hoy se abre la capilla del Pilar, y la de Santa Fe, en el lado norte, que es la que aquí nos ocupa.
Fue en el siglo XVI cuando esta última pasó a ser la capilla de San Bartolomé, al fundar en ella el canónigo Rodríguez Sotomayor cinco capellanías en 1515. Años después, él mismo recibiría sepultura en el suelo de la entrada del recinto.
Arquitectura Románica Intacta
Los muros de esta capilla han permanecido esencialmente inalterados respecto a su construcción. Presenta un perfil semicircular al exterior pero poligonal al interior, y está cubierta por una bóveda. La iluminación corre a cargo de tres ventanas abocinadas de buen tamaño, cerradas por arco de medio punto sobre columnas adosadas al muro. Sería, sin embargo, el siglo XVI, con el cambio de dedicación de la capilla, el que dejaría una huella más profunda en el espacio.
En el año 1521 murió el maestrescuela don Diego de Castilla, biznieto del rey Pedro I de Castilla, dejando como heredero a Alonso de Fonseca, quien renunció en nombre del hermano del finado, don Pedro de Castilla. Este último debería hacerse cargo del cumplimiento del testamento de su hermano, en el que se disponía encargar el sepulcro de don Diego, además de un altar para esta capilla, al flamenco Maestre Arnao.
El Sepulcro de Don Diego de Castilla
El maestro realizó uno de los mejores monumentos funerarios de la catedral, hecho con piedra blanda de Coimbra, más blanca que el granito y de grano fino, lo cual permite un trabajo cuidado y minucioso, incluso un cierto preciosismo, como puede apreciarse en las ropas y mitra del difunto. Este, asiendo un libro, está representado en sus facciones y manos con acusado realismo, basándose posiblemente en la mascarilla mortuoria del maestrescuela. A sus pies, un fiero león recostado "protege" su "sueño de la paz". Y si el yacente resulta un retrato físico de don Diego, la inscripción votiva esculpida en la yacija lo es de su espíritu y personalidad, resaltando el rango, prestigio, virtudes y condición del personaje.
Cobija este sepulcro una estructura a modo de arco de triunfo, de clara orientación renacentista, tanto por su concepción como por la decoración de candelieri, putti, medallones, trofeos militares y angelotes que portan el escudo familiar. Bajo el arcosolio, un relieve representa la Resurrección de Cristo, también con composición y formas típicamente renacentistas, como las de los personajes clásicos que en el frontón contemplan una calavera: la muerte sobre la que triunfará la Resurrección.
El Retablo de San Bartolomé y Santiago
El sencillo retablo, en piedra dorada y policromada, recuerda al de la cercana capilla del Salvador, por lo que ha sido puesto en relación con la órbita de Juan de Álava. Lo preside una Virgen del Buen Consejo, con San Bartolomé, patrón de la capilla, a un lado, y Santiago el Mayor, patrón de la catedral, al otro. La decoración en torno a las imágenes es también típicamente renacentista, y el conjunto se remata con un frontón en el que aparece Cristo Varón de Dolores. Los tondos con calaveras que aparecen a los lados del tímpano enlazan el retablo con el coetáneo sepulcro de don Diego de Castilla.
Preguntas frecuentes sobre Capilla de San Bartolomé o Santa Fe
¿Por qué esta capilla tiene también el nombre de "Santa Fe"?
Es su dedicación original, en referencia a Santa Fe de Conques, una iglesia de peregrinación en Francia, camino hacia Santiago. Los capiteles que flanquean la entrada, con las escenas del martirio de Santa Fe y de San Caprasio, todavía recuerdan esta advocación primitiva.
¿Cuándo y por qué pasó a llamarse Capilla de San Bartolomé?
En el siglo XVI, cuando el canónigo Rodríguez Sotomayor fundó en ella cinco capellanías en 1515, cambiando su advocación original. Años después, el propio canónigo recibió sepultura en el suelo de la entrada de la capilla.
¿Qué tiene de especial el sepulcro de Diego de Castilla?
Está considerado uno de los mejores monumentos funerarios de la catedral, obra del maestro flamenco Arnao en piedra blanda de Coimbra, que permite un trabajo muy detallado. El yacente, con un león recostado a sus pies, podría estar basado en la mascarilla mortuoria real del difunto, biznieto del rey Pedro I de Castilla.
¿Qué representa el retablo principal de la capilla?
Una Virgen del Buen Consejo, flanqueada por San Bartolomé (patrón de la capilla) y Santiago el Mayor (patrón de la catedral), rematada con un Cristo Varón de Dolores. Su estilo recuerda al retablo de la vecina Capilla del Salvador, por lo que se relaciona con el círculo de Juan de Álava.
¿Es original la reja de entrada a la capilla?
Se atribuye a Guillén de Bourse, colocada hacia 1534, con un diseño de balaustres similar al de la reja de la Capilla del Salvador —otro punto de conexión artística entre ambos espacios.
¿Se han conservado sin cambios los muros de la capilla?
Sí, en gran medida: la estructura original, con su perfil semicircular al exterior y poligonal al interior, se ha mantenido esencialmente inalterada desde su construcción románica, siendo el cambio de dedicación en el siglo XVI lo que más huella dejó en su interior.
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