Adéntrate en la fascinante Capilla de San Juan, una de las capillas románicas originales de la Catedral que ha perdurado hasta nuestros días. Descubre cómo esta capilla del siglo XII fue magistralmente transformada en el XVIII por Simón Rodríguez, creando un espacio único donde conviven elementos medievales con el esplendor barroco compostelano. Admira su espectacular venera de piedra y su retablo dedicado a Santa Salomé.
Historia
El Retablo de San Juan y Santa Salomé
Este mismo autor debió de dar las trazas del nuevo retablo barroco, enmarcado en su remate con la citada venera de piedra, ya que presenta también los característicos volúmenes entrantes y salientes con placas y cilindros. La hornacina central acoge a una Santa Salomé, madre de Santiago, mientras que el titular de la capilla, San Juan, aparece en el cuerpo superior y también entre las pilastras laterales, donde se narran en relieve algunos episodios de su vida.
En cuanto a la reja, es del siglo XVIII y se compone de formas geométricas. Cierra la capilla de San Juan desde el suelo hacia arriba, sin zócalo de piedra, a diferencia de lo que ocurre en otras capillas de la girola.
Una Capilla Románica con Vida Parroquial
Otra de las capillas románicas de la primitiva cabecera de la catedral era la capilla de San Juan. Esta sí ha llegado a nuestros días, aunque en época moderna, entre los siglos XVI y XVIII, sufrió algunas transformaciones. Consta en la documentación que en 1531 la capilla fue repintada y se le hizo un nuevo retablo, hoy perdido. Además, se encargó a Jácome García que levantara una sacristía en el lado oeste, aunque los parroquianos tenían la preocupación de que esta les causara problemas con la vecina capilla de San Bartolomé. Las obras de la capilla fueron patrocinadas por el canónigo Vasco Prego, con la intención de ser sepultado en ella, tan próxima al sepulcro apostólico.
Sede Parroquial hasta 1917
Cada año, los capellanes, feligreses y parroquianos de San Juan debían dedicarle seis misas rezadas —y hablamos de parroquianos porque la capilla de San Juan fue también sede parroquial de la parroquia de San Juan Apóstol hasta el año 1917. Fue quizás la pérdida de ese uso parroquial lo que provocó la demolición de la sacristía del siglo XVI, allá por 1933. Con el derribo quedó libre de nuevo la puerta de la Vía Sacra, que se abre entre esta capilla y la contigua, la de San Bartolomé. Se trata de una de las puertas menores de la catedral románica, que daba acceso a la calle del mismo nombre.
La Reforma Barroca de Simón Rodríguez
El aspecto actual de la capilla se debe sobre todo a las intervenciones llevadas a cabo en la segunda y tercera década del siglo XVIII. Fueron Simón Rodríguez, como diseñador, y Luis Parcero y Pascual, los artífices materiales. Su reforma respetó la bóveda medieval de la capilla, pero ampliaron el espacio hacia el fondo y añadieron en su parte alta una gran venera de piedra, que recuerda a la que el mismo Simón Rodríguez colocó en el exterior de la catedral, entre la fachada de las Platerías y el edificio del Tesoro. Además, se abrió una linterna y se añadieron algunas decoraciones de placas geométricas, tan propias del barroco compostelano y del propio Simón Rodríguez.
El Descanso Final de Simón Rodríguez
Simón Rodríguez no solo está presente en esta capilla por su obra y estilo tan característicos, visibles también en otros puntos de la catedral y de la ciudad de Santiago: el gran arquitecto barroco recibió sepultura en esta misma capilla de San Juan.
Preguntas frecuentes sobre Capilla de San Juan
¿Por qué la capilla de San Juan tenía tanta relevancia en la vida parroquial de Santiago?
Porque fue sede de la parroquia de San Juan Apóstol hasta 1917, con obligaciones litúrgicas propias: cada año, capellanes y parroquianos debían dedicarle seis misas rezadas. La pérdida de ese uso parroquial llevaría, hacia 1933, a la demolición de su antigua sacristía.
¿Qué puerta quedó liberada al derribarse la sacristía de la capilla?
La puerta de la Vía Sacra, una de las puertas menores de la catedral románica que daba acceso a la calle del mismo nombre, situada entre esta capilla y su vecina, la de San Bartolomé.
¿Quién le dio a la capilla su aspecto actual?
El arquitecto barroco Simón Rodríguez, en las décadas de 1720 y 1730, respetando la bóveda medieval original pero ampliando el espacio hacia el fondo y añadiendo una gran venera de piedra en la parte alta, similar a la que el mismo autor colocó en el exterior de la catedral, junto a la fachada de Platerías.
¿A quién representa el retablo de la capilla?
A Santa Salomé, madre de Santiago, en la hornacina central, mientras que San Juan, titular de la capilla, aparece en el cuerpo superior y en relieves laterales que narran episodios de su vida.
¿Dónde está enterrado Simón Rodríguez, el arquitecto que reformó la capilla?
En esta misma capilla que él transformó, un dato poco conocido que vincula de forma especial al artífice barroco con este espacio concreto de la catedral.
¿Qué diferencia a la reja de esta capilla de las de otras capillas de la girola?
Que cierra el espacio desde el suelo hacia arriba sin zócalo de piedra, a diferencia de otras rejas del recinto que sí incorporan ese elemento inferior más macizo.
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