Historia
Orígenes y Construcción Románica
La Capilla de San Juan representa uno de los testimonios más valiosos del románico compostelano original, siendo una de las pocas capillas primitivas de la cabecera catedralicia que ha llegado hasta nuestros días. Su construcción se remonta a los albores de la catedral románica, manteniendo su estructura fundamental a pesar de las múltiples transformaciones experimentadas a lo largo de los siglos. La capilla conserva su bóveda medieval original, testimonio silencioso de la maestría constructiva de los artífices del Camino de Santiago.
Durante el siglo XVI, la capilla experimentó una primera gran renovación patrocinada por el canónigo Vasco Prego, quien en 1531 ordenó repintarla completamente y dotarla de un nuevo retablo. Buscando la proximidad al sepulcro apostólico para su propio descanso eterno, Prego también encargó al maestro Jácome García la construcción de una sacristía en el lado occidental, obra que generó cierta preocupación entre los feligreses por posibles interferencias con la vecina capilla de San Bartolomé.
Transformación Barroca y Simón Rodríguez
El aspecto actual de la capilla se debe principalmente a las intervenciones realizadas en las décadas segunda y tercera del siglo XVIII, bajo la dirección del gran arquitecto barroco Simón Rodríguez. Este maestro del barroco compostelano, junto con los artífices Luís Parcero y Pascual, transformó el espacio respetando escrupulosamente la bóveda medieval, pero ampliando el ámbito hacia el fondo y añadiendo elementos decorativos característicos de su estilo.
La intervención de Rodríguez se materializa en la espectacular venera de piedra que corona la capilla, reminiscente de la que el mismo arquitecto colocó entre la fachada de las Platerías y el edificio del Tesoro. La apertura de una linterna y la incorporación de placas geométricas decorativas completan esta magistral renovación barroca que convierte la capilla en un ejemplo paradigmático del estilo compostelano del XVIII.
Programa Iconográfico y Devocional
El retablo barroco, también trazado por Simón Rodríguez, presenta una iconografía cuidadosamente seleccionada que conecta directamente con la tradición jacobea. La hornacina central acoge la imagen de Santa Salomé, madre de Santiago, estableciendo un vínculo familiar directo con el Apóstol sepultado en el altar mayor. El titular de la capilla, San Juan Evangelista, ocupa el cuerpo superior, mientras que los relieves laterales narran episodios significativos de su vida apostólica.
La capilla funcionó como sede parroquial de San Juan Apóstol hasta 1917, lo que explica la intensa vida litúrgica que albergaba. Los capellanes y feligreses mantenían la tradición de dedicar anualmente seis misas rezadas en memoria del canónigo Prego, creando un ciclo devocional que perduró durante siglos y que testimonia la importancia de este espacio en la vida espiritual compostelana.
Curiosidades y Detalles Arquitectónicos
La pérdida del estatus parroquial en 1917 provocó la demolición de la sacristía del XVI en 1933, liberando la histórica puerta de la Vía Sacra, una de las puertas menores de la catedral románica que conectaba con la calle del mismo nombre. La reja del XVIII, compuesta por formas geométricas, cierra la capilla desde el suelo sin zócalo de piedra, diferenciándose de otras capillas de la girola.
Un detalle de especial significado es que el propio Simón Rodríguez recibió sepultura en esta capilla, convirtiendo el espacio en mausoleo del gran arquitecto que tanto transformó la fisonomía barroca de Santiago de Compostela, cerrando así el círculo entre creador y obra en este rincón privilegiado de la catedral jacobea.