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Capilla de Santa Catalina - Catedral de Santiago

Capilla de Santa Catalina

Junto a la puerta de la Azabachería se esconde uno de los rincones más fascinantes de la Catedral: la Capilla de Santa Catalina. Este espacio, que fue el antiguo Panteón Real, alberga extraordinarios sepulcros góticos como el del obispo Alonso López de Valladolid, con su impresionante báculo de bronce. Admira su retablo del siglo XVIII y la magnífica reja barroca de 1763, testigos de siglos de historia compostelana.

Historia

El Espacio del Panteón Real

Junto a la puerta de la Azabachería, en su lado oeste, un espacio que en su momento fue un importante punto de la catedral compostelana pasa hoy casi desapercibido. La pequeña Capilla de Santa Catalina ocupaba el lugar del Panteón Real, una vieja aspiración de la sede de Santiago que por diferentes motivos nunca llegó a materializarse del todo, salvo en contados casos y con posteriores traslados a la capilla de las Reliquias.

Sepulcros en la Escalera de la Azabachería

El uso de enterramiento se mantiene en un espacio contiguo a esta capilla, por la parte exterior de su muro y en la escalera que baja desde la puerta de la Azabachería. En él se conserva el sepulcro del obispo de Orense, Alonso López de Valladolid, fallecido en 1468. La hermosa estatua yacente, de las postrimerías del gótico, presenta la novedad del báculo de bronce, que contrasta con el granito, y supone un ejemplo de los buenos broncistas del momento. El sarcófago ostenta el escudo de los Mendoza, familia a la que pertenecía el difunto.

Al otro lado de la escalera, junto a la capilla de San Andrés, se encuentra el sepulcro del prior Juan Vidal, con una expresiva escultura del siglo XVI, obra de Juan Bautista Celma.

El Patronato de los Marqueses de Bendaña

La capilla de Santa Catalina se encuentra hoy bajo el patronato de los Marqueses de Bendaña, otrora titulares del importante pazo a su nombre en la compostelana Plaza del Toral. Tras el traslado del Panteón Real, solicitado en 1535 por el canónigo y arcediano de la reina Lope Sánchez de Ulloa, este dotó de una fundación a dicha capilla antes de su muerte en 1545. Tres años después, en 1548, se contrató la obra de un retablo que presidiera el oratorio con el entallador y escultor maestre Miguel Ramón. Sin embargo, el sencillo retablo que se conserva actualmente, que muestra a Santa Catalina en la hornacina central y una representación de la Virgen de Lourdes algo más abajo, es de finales del siglo XVIII.

Del Cierre Renacentista al Barroco

El cardenal del Hoyo da algunos datos sobre esta capilla durante su visita de inicios del siglo XVII, cuando fue derribada su sacristía. Al parecer, en ella podían decir misa todos los sacerdotes que quisieran, lo cual se anunciaba en una tablilla escrita colocada en la antigua reja que la cerraba: una reja de estilo renacentista, realizada por Guillén de Bourse. La que puede verse hoy, de 1763 y estilo barroco, se debe a la mano del herrero Antonio Pérez.

Preguntas frecuentes sobre Capilla de Santa Catalina

¿Por qué se dice que esta capilla fue el Panteón Real de la catedral?

Porque en origen ocupaba el espacio destinado a acoger las sepulturas de la realeza, un proyecto largamente deseado por la sede compostelana que nunca llegó a materializarse del todo. Los pocos enterramientos reales que sí hubo fueron posteriormente trasladados a la Capilla de las Reliquias.

¿Qué sepulcros se conservan junto a la capilla?

Dos, en el espacio contiguo por la escalera de la Azabachería: el del obispo de Orense Alonso López de Valladolid, fallecido en 1468, con una estatua yacente gótica y un llamativo báculo de bronce, y el del prior Juan Vidal, obra del siglo XVI de Juan Bautista Celma.

¿Quién convirtió el espacio en la capilla actual?

El canónigo Lope Sánchez de Ulloa, quien solicitó el traslado del Panteón Real en 1535 y dotó a la capilla con una fundación propia antes de morir en 1545. Tres años después se encargó un primer retablo al escultor maestre Miguel Ramón.

¿Es el retablo actual el original del siglo XVI?

No, es bastante posterior: aunque el primer retablo se contrató en 1548, el que puede verse hoy —con Santa Catalina en la hornacina central y una Virgen de Lourdes debajo— data de finales del siglo XVIII.

¿Quiénes son hoy los patronos de la capilla?

Los Marqueses de Bendaña, familia vinculada históricamente al pazo de su nombre en la Plaza del Toral de Santiago.

¿Qué tenía de particular el uso litúrgico de esta capilla?

Según el cardenal del Hoyo, a comienzos del siglo XVII cualquier sacerdote que lo deseara podía decir misa en ella, un privilegio poco común que se anunciaba mediante una tablilla colocada en su reja original, obra renacentista de Guillén de Bourse. La reja actual, de estilo barroco, es de 1763, obra del herrero Antonio Pérez.

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