La fachada norte de la Catedral te recibe como lo hizo durante siglos con los peregrinos del Camino Francés. Conoce su fascinante historia desde la románica Puerta del Paraíso hasta su actual belleza barroco-neoclásica. Aquí los caminantes se purificaban en la legendaria Fons Mirabilis y adquirían las conchas de Santiago. Una mezcla única de estilos arquitectónicos que narra la evolución de Compostela.
Historia
La antigua Puerta del Paraíso
La fachada de Azabachería que hoy conocemos no siempre estuvo aquí. En su lugar se alzaba la primitiva portada románica, obra del maestro de obras Bernardo en 1122, cuyas esculturas se atribuyen en gran parte al Maestro Esteban — el mismo escultor responsable de parte del programa de Praterías.
El Códice Calixtino describe con detalle aquella portada: presidida por un Cristo en majestad rodeado de los cuatro evangelistas, desarrollaba a ambos lados el ciclo del Génesis — la Creación, el Paraíso, el Pecado Original y la condena al trabajo — junto con representaciones de los meses del año y los apóstoles Pedro, Pablo, Juan y Santiago flanqueando las puertas.
La fachada tomó su nombre actual del gremio de artesanos del azabache que trabajaba en la calle de acceso a la plaza, y constituía la meta final para los peregrinos que llegaban por el Camino Francés a través de la Puerta Francígena.
La Fons Mirabilis y el bullicio de la plaza
Frente a la portada se alzaba la Fons Mirabilis, una fuente que el Códice Calixtino describe como "sin igual en el mundo". Mandada construir por el tesorero Bernardo en 1122, estaba formada por una concha de piedra y una columna de bronce rematada por cuatro leones de cuyas bocas manaba agua fresca para peregrinos y compostelanos. Con el tiempo, la fuente fue trasladada al claustro de la catedral.

La plaza que se abría ante la fachada era además un auténtico centro de servicios para el peregrino recién llegado: los "cambeadores" cambiaban moneda local, mientras numerosos puestos vendían conchas, morrales, botas de vino y demás enseres del Camino — una tradición comercial que todavía hoy pervive en los puestos de souvenirs bajo los arcos laterales.

El incendio y el adiós al románico
Los siglos de exposición al húmedo clima del norte, sumados a un incendio que asoló la fachada en 1758, dejaron la fábrica medieval en un estado crítico. Entre 1757 y 1759, el Cabildo tomó la decisión de derribarla por completo para construir una nueva fachada en un estilo más acorde con los tiempos.
Del barroco de Caaveiro al neoclasicismo de Lois Monteagudo
Las obras arrancaron bajo la dirección de Lucas Ferro Caaveiro, ayudado por Clemente Fernández Sarela, quienes imprimieron al primer cuerpo y parte del segundo un marcado sabor barroco compostelano, con placas, columnas sobrias y orejeras que recuerdan a otras fachadas de la ciudad como San Francisco.
El Cabildo, sin embargo, no quedó satisfecho con el rumbo de la obra. En 1765 rompió con los maestros barrocos y encargó la dirección a Domingo Lois Monteagudo, quien trabajó bajo la influencia neoclásica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de su maestro Ventura Rodríguez. El resultado final, culminado en 1769, conserva algunos rasgos barrocos pero se decanta claramente hacia el nuevo lenguaje neoclásico.

Un remate para la Fe y los reyes peregrinos
Lois Monteagudo modificó el segundo cuerpo incorporando medallones con las efigies de los reyes, y coronó el conjunto con un tercer cuerpo de frontón curvo sostenido por atlantes. Sobre él se eleva la estatua de Santiago Peregrino, ante quien se arrodillan en actitud orante los reyes Alfonso III y Ordoño II.

El centro de la fachada lo preside la imagen de la Fe, obra de José Gambino de 1764 — la última gran pieza rococó de la escultura compostelana, y el gesto simbólico con el que la ciudad se despidió del barroco.

El paradero de las esculturas románicas
Al derribarse la fachada medieval, muchas de sus esculturas encontraron nuevo hogar en el pórtico de Praterías y en el Museo Catedralicio; otras, lamentablemente, se perdieron o permanecen sin identificar.
Entre las piezas reconocidas hoy en Praterías se encuentran el Cristo en majestad, el símbolo del evangelista Mateo, la Expulsión del Paraíso, el Sacrificio de Isaac y los relieves de Sagitario y Piscis. El Museo Catedralicio conserva, entre otras, el relieve de la Reconvención de Adán y Eva — identificado por Antonio López Ferreiro hacia 1900 en una casa particular de Santiago — y el relieve del Mes de Febrero, que Serafín Moralejo relacionó en 1961 con el ciclo de los trabajos mensuales descrito en el Códice Calixtino.
La restauración del siglo XXI
El Plan Director de la Catedral, elaborado en 2010 por el Ministerio de Cultura y el Cabildo, detectó grietas, humedades, hierros oxidados y abundante vegetación afectando gravemente a la piedra de la fachada. Fue precisamente la fachada de Azabachería la elegida para iniciar el plan de restauración.
Los trabajos, finalizados en octubre de 2011, recuperaron en la medida de lo posible el aspecto original: limpieza de líquenes y concreciones calcáreas, reconstrucción de fragmentos perdidos de cornisas y esculturas, retirada de abrazaderas oxidadas y sustitución de ventanas y rejas exteriores.
Preguntas frecuentes sobre Fachada de Azabachería
¿Por qué se llama "Fachada de Azabachería"?
Por la zona de la ciudad donde se ubica, que reunía —y aún hoy reúne— a los artesanos del azabache, esa piedra semipreciosa negra tan característica de Compostela. La primitiva portada románica que existió aquí se llamaba en realidad Puerta Francígena.
¿Qué era la Fons Mirabilis y dónde estaba?
Una fuente situada ante la antigua puerta, descrita por el Códice Calixtino como algo "sin pareja en todo el mundo". Formada por una concha de piedra y una columna de bronce rematada por leones, la mandó construir el tesorero Bernardo en 1122, y servía tanto para calmar la sed como para el aseo de peregrinos antes de entrar a la basílica.
¿Qué representaba la portada románica original, la Puerta del Paraíso?
El ciclo del Génesis: la Creación, Adán y Eva, el Paraíso, el Pecado Original y la condena al trabajo, esta última representada mediante el ciclo de los meses del año con sus tareas correspondientes. Uno de esos relieves, el del frío de febrero, se conserva hoy en el Museo Catedralicio.
¿Por qué se derribó la fachada románica original?
Por su mal estado de conservación, tras siglos orientada al húmedo norte y dañada por un incendio en el siglo XVIII, además de considerarse ya "pasada de moda". El Cabildo aprobó su derribo entre 1757 y 1759 para construir una fachada acorde a los nuevos tiempos.
¿Por qué la fachada actual mezcla estilos barroco y neoclásico?
Porque su construcción coincidió con un cambio de gusto artístico: Lucas Ferro Caaveiro y Clemente Sarela iniciaron la obra en estilo barroco compostelano, pero en 1765 el Cabildo rompió con ellos y encargó a Domingo Lois Monteagudo darle un aspecto más clásico, siguiendo las directrices de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
¿Qué figura corona la fachada de Azabachería?
Una imagen de Santiago Peregrino, sostenida por cuatro atlantes sobre un frontón curvo, ante la que se arrodillan los reyes Ordoño II y Alfonso III — un homenaje a los monarcas vinculados a los orígenes del culto jacobeo.
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