Historia de la Fachada de Azabachería
La puerta de entrada al lado norte de la Catedral es una historia de transformación y resiliencia. Descubre el relato de una fachada que renació de sus cenizas, pasando de la austeridad medieval a la elegancia neoclásica, forjando así un camino único hacia el corazón del templo.
La fachada norte de la Catedral de Santiago de Compostela, conocida como fachada de la Azabachería, se encuentra en la zona tradicional de los artesanos del azabache, una piedra semipreciosa característica de Compostela. Esta fachada es la más reciente de las que dan acceso a la catedral y representa la meta final de los peregrinos que culminan el Camino Francés, ofreciéndoles la tan ansiada entrada al templo.
Origen Románico y la Puerta Francígena
En sus inicios, la fachada románica incluía la Puerta Francígena, que daba la bienvenida a los peregrinos. Frente a ella se encontraba la Fons Mirabilis, una fuente descrita en el Códice Calixtino como única en el mundo. Construida en 1122 por el tesorero Bernardo, consistía en una concha de piedra con una columna de bronce adornada con leones que vertían agua. Este recurso servía tanto para calmar la sed como para la higiene de los peregrinos antes de entrar a la basílica.
La plaza contigua, ensanchada tras un acuerdo entre los monjes de San Martín Pinario y el cabildo de la catedral, se convirtió en un lugar clave para los peregrinos. Allí operaban los “cambeadores” que ofrecían cambio de monedas y se vendían objetos como conchas, botas de vino, zapatos y correas.
El Plan Iconográfico Románico: La Puerta del Paraíso
La fachada románica también era conocida como la Puerta del Paraíso y estaba decorada con un programa escultórico centrado en el Génesis. Escenas como la creación de Adán y Eva, el Pecado Original y el castigo divino estaban representadas, junto con un ciclo de los meses que ilustraba las labores y dificultades de cada época del año. Sin embargo, el deterioro causado por el tiempo y un incendio en el siglo XVIII motivaron su demolición y la construcción de una nueva fachada.

Una Nueva Fachada: Del Barroco al Neoclasicismo
Entre 1757 y 1759, el cabildo aprobó la reconstrucción de la fachada en un estilo más moderno. Inicialmente, Lucas Caaveiro y su ayudante Clemente Sarela diseñaron el primer cuerpo con un marcado estilo barroco compostelano, utilizando placas decorativas y columnas sobrias que recordaban a otras edificaciones locales como San Francisco.
Sin embargo, el cabildo no quedó satisfecho con el resultado. En 1765, se rompió con los maestros de obras y se encargó la dirección a Domingo Lois Monteagudo, quien adoptó un enfoque inspirado en los dictámenes neoclásicos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de su maestro Ventura Rodríguez. Aunque respetó parte de lo construido, añadió elementos clásicos como medallones, trofeos militares, frontones y jarrones acróteros. El remate incluye una figura de Santiago Peregrino acompañado por los reyes Ordoño II y Alfonso III.
La Escultura: De lo Barroco a lo Rococó
El programa escultórico también evolucionó con el tiempo. De la propuesta inicial de Caaveiro, destaca la imagen de la Fe, una obra rococó de José Gambino que marcó la despedida del barroco compostelano y de su último gran maestro en 1764.
La fachada de la Azabachería es un ejemplo del tránsito arquitectónico entre el barroco y el neoclasicismo. Su historia refleja no solo la evolución artística de la época, sino también la importancia de esta entrada en la experiencia de los peregrinos que culminan su viaje a Compostela. Hoy, su imponente diseño y rica iconografía continúan siendo un punto clave en el conjunto monumental de la Catedral de Santiago.
Preguntas frecuentes sobre la fachada de Azabachería
La Fachada de Azabachería, con su historia y sus detalles, genera muchas preguntas. En esta sección, respondemos a las dudas más comunes sobre su estilo, los símbolos ocultos y los rituales de los peregrinos que han marcado esta entrada.
Es la fachada norte de la Catedral de Santiago de Compostela, orientada hacia la Plaza de la Inmaculada (también conocida como Plaza de la Azabachería). Es una de las entradas más importantes de la Catedral, especialmente para los peregrinos que llegan por el Camino Francés.
La fachada actual es principalmente de estilo neoclásico, aunque en su construcción se reutilizaron elementos de la antigua fachada medieval románica y gótica.
La fachada original románica fue demolida en el siglo XVIII debido a un incendio y a su mal estado. La fachada neoclásica actual fue construida entre 1757 y 1770.
Fue diseñada por Ventura Rodríguez y ejecutada por José Ferro Caaveiro y Domingo Lois Monteagudo.
Presenta una estructura sobria y elegante, típica del neoclásico. Destacan las esculturas de la Fe y la Esperanza, la figura de Santiago Apóstol en la parte superior, y las representaciones de los reyes de León. También es notable el gran rosetón que ilumina el interior.
El nombre proviene de los talleres y tiendas de artesanos del azabache que históricamente se ubicaban en la plaza frente a esta fachada. El azabache es un material muy ligado a la tradición jacobea, utilizado para crear recuerdos y amuletos para los peregrinos.
Históricamente, era la puerta de entrada para los peregrinos que llegaban a Santiago por el Camino Francés. Simbólicamente, representa la acogida a los viajeros. También es una de las principales salidas para los fieles y visitantes.
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