Sobre la esfera del reloj, la gran campana de las horas.
Sobre la esfera del reloj, la gran campana de las horas. La decoración del remate barroco a base de sartas de frutas, trofeos militares y motivos jacobeos es típica de Andrade.

Torre del Reloj

Resumen:

La Catedral de Santiago de Compostela destaca por su icónica Torre del Reloj, comúnmente llamada "La Berenguela" de manera incorrecta. Esta denominación errónea proviene de la antigua torre defensiva llamada Berenguela, construida por el arzobispo Berenguel de Landoira en el siglo XIV para proteger la catedral durante tiempos convulsos en la ciudad. Aunque la torre actual se erigió en 1468 como un nuevo cubo defensivo, su ubicación en las Platerías ha llevado al equívoco de asociarla con la Berenguela original.

La torre alberga esculturas góticas de apóstoles que datan de la misma época, destacando la calidad artística de la estructura. Conocida también como la "Torre del rey de Francia," debido a las donaciones generosas de Luis XI en 1483 para las campanas que contenía, la torre experimentó modificaciones significativas en el siglo XVII. Diseñada por Domingo de Andrade, quien la convirtió en una atalaya barroca de 70 metros de altura, su aspecto actual fusiona elementos medievales con la influencia renacentista.

La cúspide de la torre, coronada por una linterna decorada con el emblema capitular del arca con la estrella, se ilumina como un faro durante eventos especiales del calendario jacobeo. La torre cuenta con un reloj de una sola aguja, construido por Andrés Antelo en 1831, que aún requiere un relojero diario para mantener su funcionamiento puntual. En su conjunto, la Torre del Reloj de la Catedral de Santiago de Compostela se erige como una obra maestra arquitectónica y un símbolo distintivo de la ciudad.



Historia de la Torre del Reloj

Uno de los elementos más característicos y conocidos de la catedral es la Torre del Reloj, a la que mucha gente llama de forma incorrecta “La Berenguela”. Este error parte del hecho de que la construcción de esta torre tenía un fin defensivo. Defensiva era también la auténtica Berenguela, un torreón que el arzobispo don Berenguel de Landoira mandó construir para hacer pareja con la torre de la Trinidad y proteger el flanco occidental de la catedral en un momento, la primera mitad del siglo XIV, de situación convulsa en la ciudad, como cuando las obras de la catedral fueron incendiadas, en 1117. Pero estas torres no estaban en donde hoy vemos la majestuosa torre del reloj, sino más o menos en la zona donde hoy se levanta el Palacio de Rajoy, en la plaza del Obradoiro. El recuerdo de la antigua torre induce al error de llamar “Berenguela” al nuevo cubo defensivo que se levantó desde 1468 junto a la fachada de las Platerías y como estribo o refuerzo de la catedral románica.

De esa época datan también las figuras de los apóstoles que adornan los lisos muros de la torre, esculturas góticas de gran calidad que sin embargo no aparecen en el detallado dibujo de la cabecera de la catedral que realiza Vega y Verdugo en el siglo XVII.

Fachada de las Platerías. Arranque de arcos góticos en la base de la Torre del Reloj
Fachada de las Platerías. Arranque de arcos góticos en la base de la Torre del Reloj

Otro nombre que en su momento se dio a esta torre, en este caso con propiedad, fue el de “Torre del rey de Francia”, dadas las generosas donaciones que en 1483 hizo el monarca Luís XI para las dos grandes campanas que en ella se colocarían. Hablamos aún de una sencilla espadaña sobre el gran cubo pétreo, tal y como de nuevo nos muestra el dibujo de Vega y Verdugo, que marcarían las horas de la vida en la ciudad.

El aspecto que hoy domina en la torre del reloj es la de una atalaya barroca; más allá de este compacto cubo inferior para cuya construcción se emplearon sillares traídos de los escombros del castillo de A Rocha Forte, en las proximidades de la ciudad de Santiago, castillo que resultó destruido en las guerras Irmandiñas en el mismo siglo XV. El enmascaramiento barroco que Peña de Toro da a la cabecera medieval por la Quintana es aquí retomado por Domingo de Andrade, a quien el cabildo elegiría Maestro de Obras en 1676. Éste no derribó el cubo medieval, sino que lo tomó como base para el remate de una nueva torre, cuyas obras se alargarían pese a las prisas del cabildo para terminar las obras el año santo de 1677. De hecho, en el segundo de los cuerpos que levantó Andrade, y que aloja la campana de los cuartos, campea la fecha de 1680.

Del primer cuerpo del cubo medieval, que abre una ventana a modo de balcón hacia la Quintana, son las esquinas lo más llamativo. Se trata de verdaderos templetes circulares rematados por capulines entorno al gran vano, que permite reverberar el sonido de la enorme campana de las horas, fundida en 1729 por Güemes en Compostela. No es esta campana la que hoy marca las horas. Al resquebrajarse, estuvo muchos años sin tañir, y actualmente se encuentra en el claustro catedralicio, junto a la de los cuartos, más pequeña. Las que hoy marcan las horas fueron fundidas en Holanda en 1990.

El segundo cuerpo es octogonal, reiterando los templetes y la decoración tan típica de Andrade de sartas de frutas y trofeos militares.

Sobre la esfera del reloj, la gran campana de las horas.
Sobre la esfera del reloj, la gran campana de las horas. La decoración del remate barroco a base de sartas de frutas, trofeos militares y motivos jacobeos es típica de Andrade.

La coronación de la cúpula, decorada con el emblema capitular del arca con la estrella, está culminada por una linterna. La iluminación de ésta hace que se convierta en un faro que marca no sólo las horas, sino también los días más señalados del calendario jacobeo: las noches de los años santos, y del día 25 de julio y 30 de diciembre de cada año.

Linterna en la parte superior de la Torre del Reloj
Linterna en la parte superior de la Torre del Reloj

Domingo de Andrade, basándose en modelos de torres renacentistas y a partir de un torreón medieval, levantó una torre barroca de setenta metros de altura. Constituye una obra maestra y uno de los elementos más característicos de la catedral compostelana. En cuanto al reloj, de una sola aguja y con esfera de mármol calado en los cuatro lados de la torre, lo construyó Andrés Antelo en 1831. Aún hoy requiere de un relojero que le dé cuerda cada día para funcionar puntualmente.

Detalle de la esfera del reloj y de la decoración barroca a su alrededor
Detalle de la esfera del reloj y de la decoración barroca a su alrededor

Exterior de la Catedral

¡Prepárate para ser transportado a un lugar donde la historia y la majestuosidad se entrelazan! La fachada de la Catedral de Santiago de Compostela es como un libro abierto que cuenta siglos de fe, arte y cultura. Sus imponentes torres se alzan hacia el cielo, desafiando el paso del tiempo con su arquitectura gótica que deja a todos sin aliento. Los intrincados detalles de la fachada, desde las esculturas de santos hasta los relieves que narran pasajes bíblicos, son como un viaje en el tiempo que te sumerge en la esencia misma de la espiritualidad. Cada piedra parece susurrar secretos de peregrinos que han recorrido miles de kilómetros para postrarse ante su grandeza. La Catedral de Santiago de Compostela no es solo un edificio, es un símbolo de perseverancia, devoción y belleza que trasciende generaciones y fronteras. ¡Una visita obligada para todo aquel que busque inspiración y asombro!