La Capilla de Alba, situada en el lado norte del claustro plateresco de la Catedral de Santiago, es una joya arquitectónica que combina historia, arte y función religiosa. Creada en el siglo XVI, ha servido como panteón para los canónigos de la catedral y la familia Rivero de Aguilar, consolidándose como un espacio cargado de simbolismo y devoción.
La construcción del claustro plateresco, iniciada en 1521, incluyó esta capilla, fundada en 1529 por Gómez Ballo. Según Jerónimo del Hoyo, esta capilla albergaba un retablo sin dorar, una reja de cierre y una tribuna accesible por una escalera de caracol. Desde sus inicios, destacó por la riqueza arquitectónica y ornamental de sus elementos.
Inicialmente, la capilla albergó un retablo renacentista de Cornielles de Holanda, reemplazado más tarde por un retablo rococó de José de Gambino. Este último presenta la Transfiguración como tema central, con Cristo levitando entre nubes. Las esculturas de Mateo de Prado, como Santiago peregrino, reflejan la maestría del barroco compostelano.
El retablo rococó no solo es una obra maestra artística, sino también un medio de narración religiosa. Cristo, rodeado por San Gil, Santo Domingo y los apóstoles Pedro, Juan y Santiago, simboliza la conexión entre lo divino y lo humano, enfatizando el papel de la capilla como espacio de contemplación espiritual.
La Capilla de Alba ha servido como panteón para los Rivero de Aguilar y los canónigos de la catedral. Este uso funerario subraya su importancia como lugar de memoria y devoción, reflejando la profunda conexión entre la vida religiosa y la eternidad.
Restauraciones recientes han revelado y conservado detalles importantes de esta capilla, destacando su valor histórico y artístico. Aunque su nombre original es Capilla de la Transfiguración, su denominación popular como Capilla de Alba resalta su relevancia en la tradición compostelana.
La Capilla de Alba es un testimonio del rico legado artístico y espiritual de la Catedral de Santiago. Su arquitectura, su retablo y su función como panteón la convierten en un espacio único que conecta el pasado con el presente, atrayendo a visitantes y devotos de todo el mundo.
Está ubicada en el lado norte del claustro plateresco de la Catedral de Santiago de Compostela.
Fue fundada en 1529 por Gómez Ballo, y se construyó como parte del claustro, cuya obra se había iniciado en 1521.
Su espléndida bóveda estrellada, cuyas formas complejas son un rasgo distintivo de su arquitectura.
La capilla contiene un retablo rococó de José de Gambino del siglo XVIII, que reemplazó a uno renacentista. El tema central del retablo es la Transfiguración de Cristo.
Desde su fundación, ha servido como panteón para los canónigos de la catedral y para la familia Rivero de Aguilar, fundadora del espacio.
Aunque es popularmente conocida como Capilla de Alba, su nombre original es Capilla de la Transfiguración.