Vista general de la Capilla de la Comunión con su característica planta neoclásica de rotonda
Vista general de la Capilla de la Comunión con su característica planta neoclásica de rotonda

Capilla de la Comunión

Resumen:

La Capilla de la Comunión en la Catedral de Santiago no refleja predominantemente el estilo gótico, ya que muchas de sus contribuciones góticas fueron reemplazadas o destruidas a lo largo del tiempo. La capilla actual se construyó en el lugar de la antigua capilla funeraria de don Lope de Mendoza, cuyo dintel con su escudo se conserva en la entrada. En la capilla se venera una Virgen del Perdón de estilo gótico internacional, junto con una peana que muestra a don Lope ofreciendo su obra a la Virgen.

A pesar de la deteriorada condición de la antigua capilla, el arzobispo Bartolomé Rajoy destinó fondos en 1764 para rectificar y componer la capilla, posiblemente con la intención de convertirla en su panteón y comulgatorio. La obra fue encargada a Domingo Lois Monteagudo y luego continuada por Miguel Ferro Caaveiro. La estructura de la capilla presenta una planta cuadrada que se transforma en octógono y luego en círculo, dando a la capilla un aspecto de perfecta rotonda neoclásica.

La cúpula original, culminada por una linterna, ha sido modificada en el siglo XX con un simple óculo. La cubierta se sostiene sobre ocho columnas jónicas que exhiben hornacinas con figuras talladas por Juan Dávila y Gregorio Español en el siglo XVII. La lápida negra en el suelo recuerda el origen funerario de la antigua capilla, mientras que dos sepulcros de mármol de alrededor de 1900, decorados con imágenes de la Fe y la Esperanza, fueron obra de Ramón Constenla.



Historia de la Capilla de la Comunión

No es el gótico el estilo que más huellas ha dejado en la catedral. Muchas de sus aportaciones fueron pronto sustituidas por otras más modernas – como es el caso del claustro medieval –, maquilladas con añadidos posteriores – como la Torre del Reloj –, o bien destruidas por completo, como sucedió con la capilla funeraria de don Lope de Mendoza.Ésta estaba ubicada donde se abre hoy la Capilla de la Comunión, y de ella solo nos ha llegado el dintel, que aún hoy campea a la entrada de la nueva capilla con el escudo de don Lope.

También en esta capilla se venera una de sus imágenes titulares. Se trata de una Virgen del Perdón de estilo gótico internacional tallada en alabastro, y en cuya peana un orante don Lope ofrece su obra a la Señora. Sin embargo, nada se conserva del fabuloso sepulcro del arzobispo, tallado también en alabastro y soportado por leones, que estaba situado en el centro de la capilla. Cabe destacar que, junto a él, la Universidad de Santiago concedió los grados de Maestre y Licenciado durante siglos.

La Virgen del Perdón de alabastro a la entrada de la capilla de la Comunión
La Virgen del Perdón de alabastro a la entrada de la capilla de la Comunión procede de la gótica capilla de don Lope que estaba en el mismo lugar

Parece ser que la vieja capilla funeraria estaba en bastante mal estado cuando, en el año 1764, el arzobispo Bartolomé Rajoy cedió quince mil ducados para “Rectificar y componer la capilla de Don Lope de Mendoza”. Lo hizo quizás pensando en convertirla en su panteón y en comulgatorio. Los pagos a Domingo Lois Monteagudo, al arquitecto encargado del proyecto, empezaron a librarse en 1766, cuando se empezó a generar también toda la documentación relativa al discurrir de las obras. Entre los avatares que Lois Monteagudo tuvo que superar, encontramos diversos enfrentamientos con canteros y operarios.

Entrada a la capilla de la Comunión desde la nave lateral norte, en el lugar que ocupó la gótica de Don Lope de Mendoza
Entrada a la capilla de la Comunión desde la nave lateral norte, en el lugar que ocupó la gótica de Don Lope de Mendoza
Obra de Tomás Gambino, detalle de las armas del impulsor de la construcción de la capilla de la Comunión,.
Obra de Tomás Gambino, detalle de las armas del impulsor de la construcción de la capilla de la Comunión, el Arzobispo Rajoy, sobre la entrada a la capilla.

Finalmente, acabaría dejando la obra en manos de Miguel Ferro Caaveiro en 1770, quien respetó casi todo lo trazado por su antecesor. La planta del espacio de la capilla se presenta como un cuadrado que se transforma en octógono, y éste, a su vez, en un círculo. De este modo, el conjunto está dotado de un aire de perfecta rotonda neoclásica a pesar de lo irregular del espacio al que se adapta la capilla.

Vista general de la Capilla de la Comunión con su característica planta neoclásica de rotonda
Vista general de la Capilla de la Comunión con su característica planta neoclásica de rotonda
Capilla de la Comunión. En esta imagen se aprecia en su conjunto la rotonda que conforma esta capilla neoclásica.
Capilla de la Comunión. En esta imagen con un objetivo fotográfico especial se aprecia en su conjunto la rotonda que conforma esta capilla neoclásica.

La cubierta, una cúpula originalmente culminada por una linterna, presenta hoy día, tras las reformas del siglo XX, un simple óculo. Dicha cúpula se apoya en ocho robustas columnas jónicas. Entre ellas, podemos ver las hornacinas de los cuatro doctores de la iglesia, tallados por Juan Dávila y Gregorio Español en el siglo XVII. Ellos fueron también los autores del coro de madera que a principios del mismo siglo sustituyó el del Maestro Mateo, situado en la nave central de la catedral.

La crestería de Peña de Toro sustituyó las almenas medievales. Detalle de la cabecera de la catedral.
La crestería de Peña de Toro sustituyó las almenas medievales. Detalle de la cabecera de la catedral. Al fondo, el muro del monasterio de Antealtares, en la Quintana
Vista general de la Capilla de la Comunión hacia uno de los sepulcros marmóreos de Ramón Constenla
Vista general de la Capilla de la Comunión hacia uno de los sepulcros marmóreos de Ramón Constenla

La simple lápida negra del arzobispo don Lope que vemos en el suelo evoca aún hoy el origen funerario de la antigua capilla, así como también los dos sepulcros de mármol de alrededor de 1900 que decoran sendas imágenes, de la Fe y la Esperanza a derecha e izquierda de la capilla, obra que debemos a Ramón Constenla.


Capillas de la Catedral

Descubre un universo de devoción y arte en cada rincón de las capillas de la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela. Cada una de estas santuarios es un tesoro único que encierra siglos de historia y espiritualidad. Desde la exquisita Capilla Mayor, adornada con relieves de una delicadeza incomparable, hasta la íntima Capilla del Pilar, donde la luz danza sobre antiguos altares, cada espacio invita a la contemplación y la reverencia. Las capillas laterales, con sus retablos de talla dorada y sus vívidos frescos, son como galerías de arte sacro que inspiran y conmueven a quienes las visitan. En cada piedra, en cada detalle, se siente la presencia de aquellos que, a lo largo de los siglos, han encontrado consuelo y esperanza entre estas paredes sagradas. ¡Una experiencia que te transportará a un mundo de fe y maravilla!