Capilla de Santa Catalina. La actual reja, de 1763, es de Antonio Pérez. Sustituyó a la del XVI de Guillén de Bourse
Capilla de Santa Catalina. La actual reja, de 1763, es de Antonio Pérez. Sustituyó a la del XVI de Guillén de Bourse

Capilla de Santa Catalina

Resumen:

La Capilla de Santa Catalina en la Catedral de Santiago se encuentra junto a la puerta de la Azabachería, en el lado oeste, y anteriormente ocupaba el espacio del Panteón Real, una aspiración no completamente materializada debido a diversos motivos. Actualmente, se mantiene como un lugar de enterramiento contiguo a la capilla. En su interior, hay una hermosa estatua yacente de finales del gótico, con la novedad de un báculo de bronce que contrasta con el granito, demostrando la habilidad de los broncistas de la época.

Al lado de la capilla, cerca de la escalera que desciende desde la puerta de la Azabachería, se encuentra el sepulcro del prior Juan Vidal, una expresiva escultura del siglo XVI realizada por Juan Bautista Celma. En la actualidad, la capilla está bajo el patronato de los Marqueses de Bendaña, antiguos dueños del Pazo de Bendaña en la Plaza del Toral.

El Panteón Real fue trasladado en 1535 a petición del canónigo y arcediano de la reina Lope Sánchez de Ulloa. Después de su traslado, el espacio fue dotado de una fundación por el canónigo antes de su fallecimiento en 1545. En 1548, se contrató la realización de un retablo para la capilla, aunque el actual, que muestra a Santa Catalina en la hornacina central y a la Virgen de Lourdes más abajo, es del siglo XVIII.

Durante una visita en el siglo XVII, el cardenal del Hoyo proporcionó información adicional sobre la capilla, mencionando que su sacristía fue derribada. En ese momento, cualquier sacerdote podía celebrar misa en la capilla, como indicaba una tablilla escrita en la antigua reja renacentista, realizada por Guillén de Bourse. La reja actual, de estilo barroco y hecha en 1763, es obra del herrero Antonio Pérez.



Historia de la Capilla de Santa Catalina

Junto a la puerta de la Azabachería, a su lado oeste, un espacio que en su momento fue un importante punto de la catedral compostelana pasa hoy casi desapercibido. La pequeña Capilla de Santa Catalina era el espacio que ocupaba el Panteón Real, una vieja aspiración de la catedral que por diferentes motivos nunca llegó a ser del todo materializada, salvo en contados casos y con posteriores traslados a la capilla de las Reliquias. El uso de enterramiento se mantiene en un espacio contiguo a esta capilla, por la parte exterior de su muro y en la escalera que baja desde la puerta de la Azabachería.

La hermosa estatua yacente, de las postrimerías del gótico, presenta la novedad del báculo de bronce, que contrasta con el granito, y supone un ejemplo de los buenos broncistas del momento. Al otro lado de la escalera, junto a la capilla de San Andrés, encontramos el sepulcro del prior Juan Vidal, con expresiva escultura del siglo XVI, obra de Juan Bautista Celma.

Sepulcro del Obispo de Orense, Alonso López de Valladolid (1468) en las escaleras de entrada desde la fachada norte
Sepulcro del Obispo de Orense, Alonso López de Valladolid (1468) en las escaleras de entrada desde la fachada norte
Sepulcro de Juan Vidal frente al del Obispo de Orense en las escaleras de entrada desde la fachada norte
Sepulcro de Juan Vidal frente al del Obispo de Orense en las escaleras de entrada desde la fachada norte
Sepulcro del obispo de Ourense Alonso López de Valladolid, en la escalera de acceso a la catedral desde la fachada norte
Sepulcro del obispo de Ourense Alonso López de Valladolid, en la escalera de acceso a la catedral desde la fachada norte, adosado al muro de la capilla de Santa Catalina.
Detalle del sepulcro del Obispo de Ourense Alonso López de Valladolid
Detalle del sepulcro del Obispo de Ourense Alonso López de Valladolid, con su báculo de bronce en contraste con el yacente labrado en granito.

Volviendo a esta capilla, se encuentra hoy bajo el patronato de los Marqueses de Bendaña, otrora titulares del importante Pazo de Bendaña en la compostelana Plaza del Toral.

Tras el traslado del Panteón Real, solicitado en 1535 por el canónigo y arcediano de la reina Lope Sánchez de Ulloa, éste dotó de una fundación a dicha capilla, antes de su muerte en 1545. Tres años después, en 1548, se contrató la obra de un retablo que presidiera el oratorio con el entallador y escultor maestre Miguel Ramón. Sin embargo, el sencillo retablo que vemos actualmente, que muestra a Santa Catalina en la hornacina central y una representación de la Virgen de Lourdes algo más abajo, es de finales del siglo XVIII.

Detalle de la imagen titular de Santa Catalina del retablo, con su atributo típico: la rueda de su martirio.
Detalle de la imagen titular de Santa Catalina del retablo, con su atributo típico: la rueda de su martirio.

El cardenal del Hoyo nos da de nuevo algunos datos sobre esta capilla durante su visita de inicios del siglo XVII, cuando fue derribada su sacristía. Al parecer, en ella podían decir misa todos los sacerdotes que quisieran, lo cual se anunciaba en una tablilla escrita colocada en la antigua reja que la cerraba. Era una reja de estilo renacentista, realizada por Guillén de Bourse. La que vemos hoy, de 1763 y estilo barroco, la debemos a la mano del herrero Antonio Pérez.

Capilla de Santa Catalina. La actual reja, de 1763, es de Antonio Pérez. Sustituyó a la del XVI de Guillén de Bourse
Capilla de Santa Catalina. La actual reja, de 1763, es de Antonio Pérez. Sustituyó a la del XVI de Guillén de Bourse

Capillas de la Catedral

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