Historia
Orígenes y Construcción
La Biblioteca y Sala Capitular de la Catedral de Santiago de Compostela representan una magnífica evolución arquitectónica que abarca más de dos siglos de historia. Estas dependencias nacieron como parte del ambicioso proyecto de dotación de fachadas exteriores al claustro, iniciado en 1540 por Rodrigo Gil de Hontañón en la Plaza de las Platerías. A principios del siglo XVII, bajo el patrocinio de los arzobispos Juan de Sanclemente y Torquemada, se emprendieron nuevas obras adosadas a las logias sur y oeste, conformando la gran fachada claustral del Obradoiro que conocemos hoy.
El diseño original corrió a cargo de Jácome Fernández en 1599, quien concibió estas "dos piezas para servir al Cabildo" en la Plaza del Hospital, actual Obradoiro. Los escudos de ambos prelados promotores presiden aún la entrada a estos espacios, testimonio pétreo de su mecenazgo. Sin embargo, un devastador incendio en 1751 obligó a una completa reedificación bajo la dirección de Lucas Ferro Caaveiro, quien introdujo las innovadoras bóvedas planas de granito que caracterizan estos espacios.
Esplendor Artístico y Rococó
La decoración actual responde al exquisito gusto rococó del siglo XVIII, siendo especialmente notable la bóveda plana de granito de la Biblioteca. Esta obra maestra presenta un gran plafón central sostenido por fragmentos de arcos que generan lunetos decorados con símbolos jacobeos. Los frescos que adornan esta bóveda, obra de Arias Varela en 1756, narran pasajes de la vida del Apóstol Santiago, convirtiendo el techo en un verdadero libro pétreo de la tradición jacobea.
La Sala Capitular destaca por su bóveda plana, cuyo encalado y pintura debemos a Tomás de Aguilar. Preside la estancia un elegante retablo rococó del italiano Sernini, que alberga una imagen de Santiago Peregrino de 1754, tallada por José de Gambino. Los óleos sobre cobre de Francken III, representando el Camino del Calvario y la Conversión de San Pablo, flanquean la hornacina central, creando un conjunto iconográfico de extraordinaria riqueza.
Tesoros y Curiosidades
La Biblioteca alberga tesoros bibliográficos de incalculable valor, procedentes en gran medida del legado de don Pedro de Acuña y Malvar. Entre sus joyas se encuentran facsímiles del célebre Codex Calixtinus y los dos Botafumeiros catedralicios: el original de latón bañado en plata de José Losada (1851) y su réplica de plata de 1971, regalo de la Hermandad de Alféreces Provisionales.
El mobiliario incluye piezas excepcionales como el facistol del siglo XVII de Gregorio Español y Juan da Vila, utilizado para la lectura coral de salmos, y el singular Púlpito de Opositores de 1744, obra de Francisco de Lens, sostenido por un atlante que evoca la arquitectura civil compostelana. Los tapices flamencos del siglo XVII del taller de los Van der Hecke, que narran episodios de las Guerras Púnicas, testimonian la proyección universal de esta sede apostólica.
Funcionalidad Actual
Estas salas mantienen su función original dentro del Museo Catedralicio, cerrándose al público durante las reuniones capitulares. La Sala Capitular conserva elementos funcionales históricos como la urna de votaciones de taracea de nácar y marfil del siglo XVIII, que aún se utiliza en las decisiones colegiales, y el sillón que utilizó Juan Pablo II en sus visitas a Compostela, símbolo de la continuidad de la tradición jacobea en nuestros días.