La Catedral de Santiago se corona con tres torres que, pese a compartir un origen medieval común, muestran caras muy distintas de su historia constructiva. La Torre del Reloj, la más alta y conocida —a menudo llamada por error "la Berenguela"—, se eleva sobre un antiguo cubo defensivo del siglo XV, transformado en atalaya barroca por Domingo de Andrade. A su lado, en la fachada del Obradoiro, la Torre de las Campanas y la Torre de la Carraca forman una pareja simétrica: mientras la primera anuncia las celebraciones litúrgicas con su tañido, la segunda guarda un curioso mecanismo de madera que sustituye a las campanas durante el silencio del Viernes Santo. Descubre la historia, los artífices y los detalles de cada una de estas torres que dan forma al perfil inconfundible de la Catedral en el skyline de Compostela.